Reportaje · Hostelería

Amaruch soñó una nueva Casa Sadia y se despertó en El Rincón

El empresario reabre uno de los establecimientos históricos de Melilla

Publicada en MeliYa el 15 de junio de 2006

Salvador Ramírez

El señor Amaruch tenía 12 años -hoy tiene algunos más- cuando tuvo que buscarse la vida. No eran años fáciles para Melilla y decidió hablar con Josele Obadía y pedirle trabajo en un establecimiento ya emblemático por aquel entonces, Casa Sadia, El Rincón.

Obtuvo su trabajo y ahí comenzó la carrera hostelera de la saga de los Amaruch. Hoy, en el siglo XXI, ya brillan con luz propia en 'El Caracol Moderno' y 'El Caracol Moderno 2', en las calles de López Moreno y Poeta Salvador Rueda respectivamente.

Pero Amaruch tenía una espina clavada en su corazón, una cuestión de sentimientos: ¡qué lastima que Casa Sadia siga cerrada, con lo que ha sido ese Rincón!. Sí, porque estaba cerrada.

Cuando Josele Obadía no pudo ya emplearse con el brío de toda su vida, con su profesionalidad contrastada en el establecimiento, poco a poco se extinguió esa llama hostelera de la calle de López Moreno.

El inmueble pasó por diferentes avatares. Cuando Obadía dejó el negocio, el primer comprador del edificio no quería saber nada de bares pero, al poco tiempo, vendió la casa y, cosas de la vida, el segundo comprador, amigo de Amaruch, consciente de lo entrañable de aquel Rincón, puso las llaves en las manos de Amaruch y le dijo que hiciera lo que deseara con el local.

En ese momento, Amaruch comenzó a sacarse esa espina de sus entrañas, recuperó Casa Sadia, remozó sus instalaciones y se dispuso a ponerla a disposición de los melillenses bajo su regencia, eso sí, respetando escrupulosamente la herencia de Josele Obadía: las mismas tapas, los mismos pinchos, las mismas copas, la misma, en definitiva, esencia añeja y profesional del Rincón de Sadia, hasta el mismo nombre.

El sueño del hostelero se ha hecho realidad y ha querido presentar en sociedad la resucitada Casa Sadia invitando a sus amigos con una espléndida copa de bienvenida sólo posible gracias a la hospitalidad de los Amaruch.

Amaruch, con Chico y Farid y hasta sus nietos, acompañado por el sobrino de Josele Obadía, David, venido de Málaga expresamente para ser testigo del homenaje a su tío, abre de nuevo las puertas del Rincón y, conociendo su artesana profesionalidad, Casa Sadia jamás volverá a cerrar.

Empresarios, amigos, familiares y hasta la clase política no quisieron perderse la reapertura del mítico lagar. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, estuvo ahí agradeciendo el gesto de Amaruch y su carácter emprendedor. También le agradeció que recuperase una tradición: el ir de pinchos a Casa Sadia.

Amaruch se encuentra en pleno estado de felicidad: hace muchísimos años entró en El Rincón como pinche, siendo un niño con ganas de abrirse camino en la vida y ayudar a su familia. Hoy es uno de los hosteleros de los que Melilla puede presumir y, además, ha vuelto a sus orígenes reabriendo un establecimiento histórico. Como para no estar feliz.