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Antonio Dorado Soto finaliza su visita pastoral a Melilla con un encuentro con inmigrantes en la sede de La Soledad

Melilla, 'la buena samaritana' cumple el mensaje de amor y caridad del Papa Benedicto XVI

Publicada en MeliYa el 5 de febrero de 2006

Salvador Ramírez

El obispo de Melilla y Málaga, Antonio Dorado Soto, ha finalizado su visita pastoral a la ciudad, de cinco jornadas de duración, celebrando una reunión con una comisión de centroafricanos que se alojan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.

La reunión, seguida de un aperitivo, se ha celebrado en la sede social de la Cofradía de la Soledad, en la parroquia del Sagrado Corazón, tras la misa concelebrada presidida por Dorado Soto.

Melilla “la buena samaritana”, como se conoce a la ciudad en la Diócesis, viene a ejemplarizar uno de los primeros mensajes encíclicos emitidos por el actual Papa, Benedicto XVI: “la fuerza del cristianismo se extiende mucho más allá de las fronteras de la fe cristiana”.

El obispo, con la ayuda de intérpretes, se ha dirigido al grupo de inmigrantes interesándose por sus condiciones de vida y acompañándoles en una oración realizada en la sede cofrade. Acompañaron al obispo en su encuentro, como en el desarrollo de su ampia agenda, el vicario episcopal, Antonio Ramos y el arcipreste de la Vicaría, Manuel Jiménez.

Caridad Precisamente el arcipreste destaca la labor de la Iglesia melillense: “la tarea socio caritativa de la comunidad cristiana de esta ciudad no entiende de color, raza, lengua o religión, extiende sus brazos amorosos a cualquier persona que pase necesidad”.

El propio padre Jiménez, ante la evolución de las diferentes religiones que conviven en Melilla señala que “actualmente las parroquias de Santa María Micaela y San Agustín son las que más cristianos aglutinan por encontrarse en los barrios con mayor número de cristianos censados. El resto de las parroquias han visto muy disminuida su población cristiana por la despoblación del centro y el aumento de la población musulmana”.

El arcipreste de la Vicaría Episcopal define en los siguientes términos la comunidad católica melillense: “los cristianos de Melilla son personas muy abiertas y acogedores y suelen estar integradas en las labores pastorales”.