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Brillante apertura de la deslumbrante 'Melilla Sefarad', la exposición que informa y enseña las costumbres populares y religiosas de los judíos melillenses

Organizada por la Consejería de Cultura, el Círculo Cultural Sefarad y la Fundación Gaselec

Publicada en MeliYa el 30 de marzo de 2006

Salvador Ramírez

La cultura melillense vuelve a estar de suerte y gala gracias a la exposición Melilla Sefarad que se ofrece en la sala de exposiciones de la Fundación Gaselec. La inauguración oficial contó con un invitado de lujo y una guía de privilegio, en orden respectivo, el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas, y la viceconsejera de Cultura, Rocío Gutiérrez.

Cabanillas, el mecenas ad hoc, ha dispuesto, como sólo él sabe, todos sus medios para deslumbrar a a opinión pública y ahondar en el conocimientos de gentes y culturas que se acrisolan en la ciudad, en este caso, la sefardí.

La muestra, portentosa, ha sido organizada por la Consejería de Cultura, área de Museo, la Fundación de Cabanillas y el Círculo Cultural Sefarad que preside Severiano Gil. Han colaborado instituciones como la Comunidad Israelita de Melilla, la Federación de Comunidades Judías de España, la UNED, la Fundación Melilla Ciudad Monumental y la Asociación de Estudios Melillenses.

Y tanto brazo honesto no puede, si no, acabar en buena obra, brillante recorrido por las artes y costumbres populares del mundo sefardí. La mayoría de los judíos melillenses proceden de Sefarad y las generaciones que, arrancadas de sus raíces, emprendieron diásporas que, desde el medievo, llegan hasta nuestros días.

Como bien se encargan los organizadores de aclarar, el origen de los hebreos melillenses viene por dos vías: la sefardita, judíos españoles expulsados de sus ciudades y en permanente diáspora y aquellos que proceden de Marruecos, los megorashim y toshabim.

El barrio de Medina Sidonia, el Pueblo, acogió a los judíos melillenses que, con posterioridad, recurrirían a las extensiones del Polígono creando el Barrio Hebreo. Melilla presume ser la única ciudad española que tiene barrio judío desde hace más de medio milenio.

La muestra Melilla Sefarad se monta con un doble objetivo: “que los objetos o datos aporten algún aspecto novedoso sobre el tema central de la exposición que resulte interesante, atractiva, dinámica y didáctica para el espectador que la visita”.

Ofrecen los organizadores piezas, objetos y documentos cargados de gran valor, históricos y también simbólicos que “posibilitan el conocimiento de las costumbres, tradiciones y raíces sefardíes”.

Hay que destacar el facsímil de la Biblia de Alba, el reportaje 'Melilla Sefarad' que periódicamente se pasa en la sala de proyecciones de la Fundación Gaselec, la representación del almuerzo del shabat, recurriendo a ornamentos y un maniquí, deslumbrantes, y la sucesión de los diferentes acontecimientos de la vida sefardí.

Gustavo Cabanillas dispuso un grupo de tres profesores, con José María Chamorro a la cabeza y al clarinete, que desgranaron piezas de música sefardí. El propio presidente de Gaselec, Severiano Gil, Rocío Gutiérrez -piedra angularen materia de apuesta por la exposición- y el presidente de Melilla han tenido palabras de elogio y orgullo por la muestra, una colección que ya tiene peticiones en la Península y que se puede convertir en itinerante, para más dignidad de la ciudad que la exporta.