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Comienza el mes sagrado de Ramadán para unos 30.000 musulmanes melillenses

Con el cumplimiento de las obligaciones de Ramadán, los musulmanes cumplen una de las reglas más sagradas de su religión, con los que además veneran a Dios y a la doctrina revelada por él en el Santo Corán

Publicada en MeliYa el 24 de septiembre de 2006

Carmen Gaona Sáez

Alrededor de 30.000 melillenses pertenecientes a la comunidad musulmana de Melilla celebran desde hoy domingo hasta finales de octubre el mes sagrado del Rámadan, un acontecimiento anual que coincide con el inicio de la fase creciente de la luna y con el noveno mes lunar.

Se trata de una de las fechas más señaladas del calendario musulmán, a pesar de lo cual, la festividad, la más sagrada para los musulmanes, es aún bastante desconocida para el mundo occidental, donde tan sólo se conoce su aspecto exterior, es decir, la obligación de no comer, beber ni mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta de sol, así como la de no mirar ni decir cosas indebidas, mentir, calumniar, denunciar a alguien por detrás, jurar en falso o codiciar.

Pero el mes de Ramadán es mucho más que eso, ya que con el cumplimiento de todos esos preceptos los musulmanes, además de realizar ejercicios de dominio de sí mismos, cumplen una de las reglas más sagradas de su religión, con los que además veneran a Dios y a la doctrina revelada por él en el Santo Corán.

Para los musulmanes, el Ramadán es un tiempo de fiesta y alegría que simboliza el mensaje que Dios ha transmitido a través del Corán. Es por ello, por lo que al mes sagrado también suele llamársele Mes del Corán.

Durante toda la fiesta, los musulmanes se entregan y someten al ayuno con un fe y voluntad dignas de admirar, ya que a pesar de no cesar en sus tareas diarias, pasan los días completos sin absorber una gota de agua. Esta obligación de ayunar afecta a todos los musulmanes mayores de edad, en pleno uso de razón y libres de impedimento y excusa, no así a los niños, dementes, enfermos, ancianos, mujeres embarazadas ni a las que se hallan en periodo menstrual.

Con la llegada de la puesta de sol, todas estas prohibiciones desaparecen y se da inicio a los festejos particulares de cada familia, que suelen celebrar la ruptura de ayuno con cenas abundantes, a las que denominan "iftar", y que están provistas de menús más extraordinarios de lo habitual. Además, las noches de Ramadán suelen estar dedicadas a la oración, ya que es el momento en el que, congregados en la Mezquita, los creyentes oyen recitar el Corán por orden correcto cada noche, finalizando la lectura del libro sagrado antes del final de Ramadán.

Así, además de las cinco oraciones diarias tradicionales, durante el mes sagrado, los musulmanes recitan una oración especial llamada Taraweeh, cuya duración suele ser dos o tres veces superior a la habitual.

A lo largo de todo este mes, los musulmanes creyentes suelen olvidar rencores y envidias, y mostrar actitudes más generosas y de servicio con el prójimo, sobre todo con los más pobres, quienes suelen recibir comida, ropa y dinero gracias a la llamada Limosna Legal que ofrecen los musulmanes que pueden hacerlo.

Una de las noches más especiales del mes sagrado, es la que hace la número 27, una noche en la que muchos creyentes pasan recitando oraciones en la Mezquita. Además, también es tradición pasar los últimos diez días de ayuno de retiro y recogimiento, algo que finaliza con la declaración del avistamiento de la luna, y el inicio de de la fiesta del Id-al-Fitr o la Fiesta del Termino del Ayuno.