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Celebrada en el Pub Tucán

Dairon se hace con el primer pemio de la Batalla de las Sardinas 2006 derrotando en un espeluznante combate dialéctico a Mañu

Los combates que sustancian la Batalla son tan fáciles como un enfrentamiento cara a cara entre dos jóvenes a través del cual y merced al verso de rima consonante a ritmo de hip-hop

Publicada en InfoMelilla el 21 de diciembre de 2006

S.R./InfoMelilla.com

Es la modalidad que arrastra seguidores, tan fresca como natural, tan juvenil como posmoderna, propia de innovadores y creativos: La Batalla de las Sardinas. Así dicho parece cosa náutica pero nada que ver con el enunciado.

Los combates que sustancian la Batalla son tan fáciles como un enfrentamiento cara a cara entre dos jóvenes a través del cual y merced al verso de rima consonante a ritmo de hip-hop, los contendientes se critican e incluso, llegado al caso, se roza la barrera del insulto.

Se premia la creatividad y la buena rima
Se premia la creatividad y la buena rima

Eso ocurrió el miércoles en el Pub Tucán de Puerto Noray. Un grupo de 'sardinas' se enfrascaron en cruel batalla con sus adeptos, casi más fieros que los combatientes, en tres eliminatrias que desembocaron en semifinal y la gran final.

Participaron Traknueve, Mañu, Turbante, Kandu, Dairon, Powell, Gonzo, Juaninho, Keymon y Dunas. A la esperada final llegaron Mañu y Dairon y fue éste último quien se llevó la gloria, gloria porque no había premios pero sí el reconocimiento de todos los presentes. Por cierto, Mañu consiguió el preciado galardón hace un año.

La magia de la Batalla de las Sardinas es el poder de convocatoria entre los más jóvenes que llegan a identificarse con los púgiles poéticos y demuestran que la adrenalina sube enteros con el transcurrir de los combates.

El jurado estuvo compuesto por Mago, Adri, Lago, el público y el responsable del sonido del local, Venomio, todos ellos muy criticados -salvo el público- por su veredicto. En cualquier caso tuvieron muy en cuenta las críticas personalizadas, la originalidad de las rimas y la actitud del púgil.