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Se despidió en la Maestranza en olor de multitudes
Eduardo Dávila Miura, el torero que deja los trastos con gloria y confiesa estar enamorado de Melilla
Retirado hace dos meses, quiere volver a la ciudad para torear un festival, participar en las V Jornadas Culturales de Tauromaquia o para lo que se le pida
Publicada en MeliYa el 24 de noviembre de 2006
Eduardo Dávila Miura es un torero de postín enamorado de Melilla, como dejó constancia en el programa 'Los Medios' de Onda Cero.
Retirado hace dos meses, quiere volver a la ciudad para torear un festival, participar en las V Jornadas Culturales de Tauromaquia o para lo que se le pida, porque Dávila Miura siente admiración por una ciudad que le ha visto triunfar y desparramar ese toreo clásico de capa y muleta que ha deslumbrado en los cosos españoles, franceses y americanos.
-¿Qué recuerdos guarda de Melilla?
-Muchos e imborrables porque allí vive mi amigo Ricardo (Fernández Sánchez, director del programa radiofónico) y porque tuve la suerte de torear en la Mezquita del Toreo. Yo estoy a disposición de lo que Melilla me pida.
-¿Por qué decidió retirarse del toreo?
-Hubo un momento en el que dejó de hacerme ilusión vestirme de torero y prepararme para la corrida. Me ocurrió mediada la temporada y comencé a pensar en la retirada, no del mundo del toro, sino del ejercicio de mi profesión. Cuando no estás motivado, lo mejor, lo más coherente, es dejarlo.
-¿A quién le participó su decisión?
-La primera fue mi esposa, que se alegró muchísimo, y luego a los más cercanos. Todos entendieron que era el momento apropiado, tras 12 años de torero y éxitos en las plazas más importantes de España, Francia y América. Cuando, con 15 años, me planteé ser torero no podría imaginar lo que, hoy en día, he conseguido.
-¿Qué hace un torero joven retirado?
-De momento no saber a qué hora me voy a levantar y luego, hablando en serio, ejercer mi profesión de perito agrícola en las empresas de mi padre, al margen de seguir muy vinculado al mundo de la Fiesta. Yo me plantearé dentro de tres o cuatro años regresar pero en calidad de apoderado o empresario.
-¿Pero es que no va a volver a torear?
-Por supuesto, pero no como profesional. Me vestiré de corto en festivales y festejos menores. Estaría encantado, por ejemplo, de participar en este tipo de acontecimientos en Melilla, ciudad que llevo muy dentro y en la que tengo amigos de categoría.
-¿Cómo fue su despedida en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla?
-Inolvidable. Cuando decidí retirarme, le dije al empresario, Eduardo Canorea, que quería irme en la plaza de toros de Sevilla y le pedí que fuera discreto y no anunciara el festejo hasta pocos días antes. Así se hizo y, luego, el resultado de la corrida, la Puerta Grande, las dos orejas, ya digo, inolvidable, el broche de oro a mi carrera como torero en mi propia tierra.