Local
El Cementerio de la Purísima Concepción se ´engalana´ para el Día de Todos los Santos, una festividad religiosa de origen pagano
El área de Medio Ambiente ultima preparativos para recibir las miles de visitas que se esperan
Publicada en MeliYa el 30 de octubre de 2006
Se acerca el 1 de noviembre, la festividad de Todos los Santos, y como cada año el cementerio melillense de la Purísima Concepción comienza ya a ´engalanarse´ para recibir las miles de visitas que se esperan para ese día, una jornada de reflexión y oración para los fieles cristianos que acuden al camposanto a honrar a los difuntos.
Para ello, desde hace ya unos días los servicios operativos de la Ciudad Autónoma ultiman en el Cementerio los preparativos esenciales de pintura, limpieza y jardinería para que la Festividad se desarrolle en un ambiente adecuado y al gusto de todos.
Pero, ¿de dónde viene la tradición del 1 de noviembre?. Todo parece indicar que en los orígenes de esta fiesta, que se asocia a la de Halloween en los países anglosajones, existe una mezcla entre el paganismo y el cristianismo. La festividad, que en un principio se le denominada "Samhain”, suele atribuirse a los celtas, que tenían como objetivo fundamental el de dar culto a los muertos mediante unas celebraciones que se desarrollaban entre el 5 y el 7 de noviembre, marcando el final del verano y de las cosechas para pasar a los días de frío y de oscuridad
La Festividad en honor de Todos los Santos tal y como hoy la conocemos se celebraba inicialmente el 13 de mayo, sin embargo, a instancia del Papa Gregorio III, se decidió cambiar la fecha al 1 de noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, ya en el año 840, fue el Papa Gregorio IV el que ordenó que la fiesta se celebraran universalmente.
Como fiesta mayor, tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" que se celebraba el 31 de octubre para preparar la fiesta. Fue a esta vigilia a la que se llamó inicialmente "All Hallow´s Even" (Vigilia de todos los Santos). Con el paso del tiempo, pasó a llamarse "All Hallow Een" hasta concluir en lo que hoy conocemos como “Halloween”, una festividad extremadamente arraigada al mundo anglosajón y que poco a poco se va introduciendo con éxito en la cultura europea. Sin embargo, el “Halloween” que hoy conocemos tan sólo guarda de la tradición cristiana el nombre, ya que la esencia de la fiesta de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos es radicalmente contraria a las costumbres anglosajonas, ya que éstas añaden elementos que distorsionan la Festividad original.
En la actualidad, y a pesar del paso de los siglos, la tradición del Día de Todos los Santos continúa viva, aunque ha experimentado cambios sustanciales que la diferencian, en mucho, de la original festividad celta.
Hoy en día, las familias españolas, especialmente los miembros de mayor edad, suelen dedicar la jornada a recordar a aquellos seres queridos que ya no se encuentran en la vida terrenal. Además de la reflexión, es tradición en estas fechas, por imposición de la cultura religiosa popular, visitar los cementerios y adornar tumbas y nichos con flores para que puedan vestir ´sus mejores galas´ durante esta especial jornada. Por ello, no es extraño ver en las puertas de los cementerios cómo numerosos puestos de flores, de todos los colores y formas, ´hacen su agosto´ a costa de una Festividad que, a pesar de su antigüedad, sigue viva.
Pero dejando a un lado el carácter religioso de la celebración, también es importante destacar como el Día de Todos los Santos, como cualquier Festividad religiosa que se precie , llega acompañado de toda una tradición gastronómica a base de dulces característicos de esta época del año. Es el caso de los huesos de santo, que se realizan a base de mazapán en la parte externa y rellenos de crema o chocolate, y los buñuelos de viento, frituras de harina en aceite de oliva, dulces todos ellos que se pueden encontrar en cualquier pastelería y que contribuyen a darle un sabor diferente a mística celebración.