Local · Feria
El domingo ferial conduce a una temática Mina de sensaciones, se topa con el magisterio de Mohand y disfruta de la hospitalidad de Convergencia de Melilla
Festejos se acerca al pleno cunplimiento de sus objetivos, la consolidación de la Feria del Mediodía
Publicada en MeliYa el 3 de septiembre de 2006
Ramírez/Calderón/Vadillo
Érase que se era el primer domingo de Feria. Dudas. Hay quien dice que no hay ambiente, que no acaba de cuajar la Feria y mira que ya es 3 de septiembre, que la gente se reserva hasta el final. Nada de eso. La Feria vive y, caramba la vida que tiene, siete, como los gatos.
Convergencia de Melilla es un partido nuevo y lleno, lleno de melillenses entrañables, respetuosos, hospitalarios que decidieron celebrar -este domingo, digo- el Día de la Prensa y allá que fuimos, faltaría más. Encantador Alberto Weil, sobrio, como siempre, Pancho Cobreros, ocurrente -es lo suyo- Mari Luz López Iglesias y,sobre todo, camaradería, melillismo.
Bueno, pues pasaba por ahí mi primo Simón Salada, gitano de pro y alforjas, estaba Juanma, de Arte y Calé, saludamos a Isabel de palma, cada día más guapa y más artista, amiga de Antonio Barrera -qué torero- y degustamos un arroz tan simple como exquisito, marca de la casa, de la entrañable Casa Marta.
Qué alegría saludar al hijo del mítico Pepe Marta, novillero de arte que lanceó en las Ventas y en el Coso del Baratillo y que nos contaminó -años ha, como te recordamos, Pepe- del vicio taurino, del detalle torero, del ansia de arte. Ellos, los Marta, ponen admirablemente la mesa, el mantel, el condumio y la priva el El Revuelo.
Pero es que la Feria tiene anécdotas de peso y rincones de mérito. Hablamos con Mohand Al-Lal, o si lo prefieren, Mohand 'Infante', dos metros de buena persona, testigo de excepción de 23 años de Feria en el Parque, hombre de músicas y firmas discográficas, amigo, en suma que nos dice que ni salsa, ni sevillana, ni heavy, ni reguetón sino todo junto con esencias de Bony M, Karina y hasta los Chichos. ¡Viva tu humanidad, amigo Mohand!.
¡Qué es esto! Javi Calderón y Jorge Vadillo introducen al firmante de guardia en la Mina. ¡Dios, si es la mejor caseta de la Feria!. Se desconoce el dinero -abundante, seguro- que Julio Montero, jefe de la Compañía Española de Minas del Rif, se ha gastado en la Feria. Tampoco nos importa pero, caramba, respetando a los juzgados competentes en la materia, digo, porque me da la gana de decirlo y escribirlo, que La Mina es la sensación de la Feria de Septiembre de Melilla 2006, caseta temática, mimada y servida de forma exquisita. ¿Cómo lo haces, Julio?, ¡cómo te lo montas, tío!.
La Feria del mediodía triunfa, como quería Carmina San Martín. El triunfo de los festejos melillenses es de quienes por derecho propio acceden a tan ilustre gentilicio. La Feria tiene olores, como los jardines. Hoy hemos aspirado el olor a bondad de las personas, ambición de los emprendedores, experiencia de los maestros, cercanía de los entrañables. ¡Ay, que bien huele la Feria!
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