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El Gobierno canario cree que la presión migratoria que padece el archipiélago se debe al refuerzo de la frontera de Melilla

Según estima el consejero de Presidencia y Justicia, José Miguel Ruano

Publicada en MeliYa el 8 de abril de 2006

Redacción

Canarias está padeciendo los efectos de la lucha contra la inmigración ilegal en Melilla. Así lo piensa al menos el consejero de Justicia y Presidencia del Gobierno canario, José Miguel Ruano, quien está convencido de que la nueva política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de colaboración con Marruecos, desplaza el problema “más al Sur”, aunque también señala el consejero canario que la política anterior de los gobiernos del PP fue “nefasta”.

Fernando Toribio, diputado canario del Partido Popular, va más allá y cree que, de continuar el problema de la inmigración en el archipiélago, especialmente en Fuerteventura, Canarias corre el peligro de “convertirse en una plataforma tricontinental de las mafias que trafican con seres humanos”.

Y son dos las causas del fenómeno, en opinión del parlamentario: la “regularización masiva” decretada por el Gobierno nacional, situación que el Partido Popular ha denominado “efecto llamada”, y los “efectos colaterales” derivados del reforzamiento de las fronteras de Melilla y Ceuta.