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El Gobierno deja de pagar la pensión a los excombatientes de Regulares que tomaron parte en la Guerra Civil

Al Ejecutivo le sorprendió la "longevidad" de algunos soldados y comprobó que las pensiones se cobraban de forma irregular

Publicada en MeliYa el 16 de noviembre de 2006

MeliYa.com

El Gobierno central dejará de pagar la jubilación de 4.000 soldados de las antiguas tropas marroquíes que ayudaron al dictador Franco en la guerra civil, tras comprobar que los ex combatientes habían muerto, informa Terra Actualidad.

Es una decisión que en Melilla afecta a unos 300 receptores de la pensión que, en algunos casos, no se correspondían a la verdadera identidad de los beneficiarios de las pensiones y que, en la década de los 90 motivaron una inspección a cargo de la Tesorería de la Seguridad Social.

Al Gobierno le preocupaba la longevidad de algunos excombatientes marroquíes en la Guerra Civil. Tanto es así que, después de tres años de investigaciones, el Ejecutivo ha decidido dejar de pagar las pensiones de 4.000 soldados y suboficiales de las Fuerzas Regulares Indígenas de Marruecos, aquellas tropas que cruzaron el Estrecho para ayudar a Franco a ganar la contienda. Según los funcionarios del Ministerio de Exteriores encargados de regularizar las prestaciones, "la mayoría había muerto hacía años, pero algún familiar seguía cobrando la pensión".

Más de 70.000 marroquíes, la mayoría huyendo de la hambruna, participaron en la guerra civil encuadrados en las fuerzas regulares. Fueron soldados con fama de feroces combatientes, que ganaban 250 pesetas al mes y tenían derecho a botín. Una fama que ambos bandos recuerdan durante su participación en frentes como el del Ebro o el de Gandesa, y en batallas como las de Teruel o Brunete.

Franco licenció a la mayoría de estos soldados en 1936, pero mantuvo ocho grupos de infantería y dos de caballería hasta la independencia de Marruecos (1956). En 1948, el dictador firmó un decreto ley para otorgarles derecho a pensión, un dinero que España estuvo pagando directamente hasta que, en 1982, firmó un convenio con el Gobierno de Hassan II por el que Marruecos tenía la potestad de distribuir las prestaciones.

Hasta el 2002, las autoridades marroquíes enviaban trimestralmente a la pagaduría española de Tánger los listados de pensionistas y las bajas por defunción. Los tres responsables de la oficina española observaron que existían 6.000 soldados regulares con derecho a pensión, demasiados según sus cálculos para la edad que teóricamente debían tener aún cuando, muchos de ellos, se alistaron en la guerra civil con 14 años.

Los Grupos de Fuerzas Regulares Indígenas no fueron un invento del general Franco. Nacieron en Melilla, el 30 de junio de 1911, un año antes de que España impusiera su protectorado sobre el norte de Marruecos. El creador de las primeras unidades fue el teniente coronel de artillería Dámaso Berenguer Fusté mediante el reclutamiento de soldados norteafricanos mandados por oficiales españoles.

La historia de los tambores de regulares parece sacada de un libro de hazañas bélicas. Es la unidad del Ejército español con más cruces de San Fernando y con más medallas militares. Hasta Manuel Azaña los utilizó para frenar el golpe de Estado del general Sanjurjo y para sofocar la sublevación de Asturias, en octubre de 1934.