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El INGESA aconseja sobre los daños en la piel por el sol

A través del dermatólogo del Hospital Comarcal Valeriano Garrido

Publicada en MeliYa el 30 de julio de 2006

MeliYa.com

Con la llegada de la época estival a todo el mundo le apetece darse un baño de sol, tanto en la playa como en la piscina, aunque no todo el mundo es consciente de los daños que el sol puede producir en la piel si no se toman las medidas adecuadas.

Por este motivo, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) quiere informar, a través del doctor Valeriano Garrido Torres-Puchol, dermatólogo del Hospital Comarcal, de las pautas a seguir para evitar quemaduras y lesiones más graves que el sol puede producir en la piel.

Para Garrido, lo primero y principal es que cada persona conozca el tipo de piel que posee (fototipo). Este viene definido por el color de la piel, el color de los cabellos, la tendencia a las quemaduras solares y la aptitud al bronceado. “Una vez que conocemos nuestro fototipo podemos elegir la fotoprotección que mejor se adapta a nuestra sensibilidad natural al sol”.

Se distinguen seis fototipos diferentes que va desde el pelirrojo de tez lechosa al moreno de tez negra.

En este sentido, el dermatólogo del hospital señaló se deben utilizar cremas fotoprotectoras, y destacó que los productos autobronceadores que últimamente están muy de moda no protegen.

Respecto a los daños que de manera inmediata el sol produce en la piel, Garrido afirmó que las principales son las quemaduras solares, las cuales, dependiendo de su grado necesitarán asistencia médica. Asimismo, añadió que los perjuicios que se van produciendo en la piel con el paso del tiempo son el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel. Este último se divide en Carcinoma, “que es el más frecuente y no suele dar metástasis”, y los Melanomas que “si metastatiza y cuenta con una capacidad invasiva mortal”. Añadió que este tipo de cáncer es menos frecuente y la detección precoz es fundamental para la curación.

Para saber distinguir entre un lunar y un melanoma, el doctor Valeriano Garrido explicó que existe una regla denominada “A-B-C-D-E”, la cual permite que cualquier persona pueda autoexaminarse. A de Asimetría: los lunares son redondos y simétricos; los melanomas iniciales son asimétricos. B de Borde: los lunares tienen bordes regulares; la mayoría de los melanomas iniciales tienen bordes irregulares y festoneados. C de Color: los lunares son de color marrón claro u oscuro pero homogéneo; los melanomas iniciales tienen color no homogéneo (2 o más tonos: rojizo, marrón, negruzco…) D de Diámetro: los lunares tienen un diámetro inferior a 6 mm; los melanomas tienen en general un diámetro superior a 6 mm. E de Evolución: se sospecha de la existencia de un melanoma si aparecen uno o más de estos signos de alerta o cualquier otro signo cutáneo anormal (sangrado, inflamación, enrojecimiento, endurecimiento, picor…).

Además de poner en práctica esta regla fundamental, el dermatólogo manifestó que el hospital cuenta con un aparato denominado Dermatoscopio, el cual a través de la técnica de la imagen permite realizar un diagnóstico más preciso entre lunar y melanoma.