Local · Seguridad
El mando unificado policial nace para mejorar la atención de las demandas ciudadanas, optimizar la profesionalización de los agentes y atender a sus revindicaciones
Ni Policía ni Guardia Civil pierden función o competencia alguna anteriores al Real Decreto 991/2006
Publicada en MeliYa el 15 de septiembre de 2006
El Real Decreto 991/2006 sobre el mando unificado de Policía y Guardia Civil nacen con la vocación de “prestar una mayor atención a las demandas ciudadanas, conseguir mejoras organizativas y atender determinadas reivindicaciones de ambos Cuerpos”, según ha manifestado el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón.
Acompañado por los responsables de Guardia Civil y Jefatura Superior de Policía, Fernández Chacón ha relatado el proceso seguido por el mando único, una medida incluida en el programa electoral del PSOE en 2004.
Ese mismo año y también por Real Decreto el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero creaba dos organizaciones para propiciar el mando único, concretamente el Comité Ejecutivo del Mando Unificado y el Centro Nacional de Coordinación de Lucha Antiterrorista, hecho que se tradujo, con el paso de los meses en una “experiencia muy positiva”.
El mando unificado implica la desaparición de las Direcciones Generales de Policía y Guardia Civil y la creación de una que agrupa el mando aunque “no implica que ninguno de los dos Cuerpos pierda sus funciones y competencias” anteriores al Real Decreto 991/2006.
Subdirecciones operativas Bajo la coordinación de la nueva Dirección General de Policía y Guardia Civil, se crean dos subdirecciones generales, una para cada Cuerpo, y dos direcciones adjuntas operativas, todo ello encaminado a “una mejor protección de la seguridad, la garantía de los derechos de los ciudadanos y una mayor profesionalización de ambos Cuerpos”.
Otra de las novedades es la integración administrativa de todas las atenciones y ayudas a las víctimas del terrorismo así como la mayor atención a las actuaciones en el ámbito de cooperación internacional.
En este sentido, el Ministerio del Interior ha creado la Dirección General de Relaciones Internacionales y Extranjería, un departamento que no sólo actuará en materia de inmigración ilegal sino que se empleará a fondo en “la lucha contra la delincuencia organizada” en todo lo relativo al tráfico de seres humanos.
Con rango de Subdirección General Operativa nace, asimismo, el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), organismo en el que profesionales especialistas de ambos cuerpos se van a volcar en la labor de erradicación de las nuevas modalidades de delitos.
El proceso afecta, ha señalado el delegado del Gobierno, a la parcela penintenciaria ya que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias se adscribe a la Secretaría de Estado para la Seguridad, optimizando las relaciones entre los cuerpos policiales y los responsables penitenciarios.