Local

Imbroda cierra su mensaje de convivencia pacífica en Bosnia visitando los centros docentes y participando en un acto en honor a los caídos

El presidente de Melilla se acerca a los asentamientos que delatan las heridas abiertas de la guerra civil

Publicada en MeliYa el 31 de agosto de 2006

Redacción

El camino que lleva al colegio de la zona croata es de tierra y estrecho. Sólo cabe un vehículo y la última lluvia lo ha dejado embarrado. El centro educativo, aunque de pequeñas dimensiones, todavía no está construido al igual que el asentamiento en el que está enclavado y donde residen 170 familias de religión católica.

Han sido desplazadas al sur desde la zona central de su propio país porque sus vidas corrían peligro. Y en este asentamiento, sin infraestructuras, calles o servicios mínimos han comenzado una nueva andadura. Por no tener no tienen ni casas. La mayoría de sus viviendas unifamiliares están sin terminar y las pocas habitadas tienen muchos defectos como balcones donde caben una pequeña mesa y la silla de plástico pero sin rejas de protección.

A este asentamiento que delata las heridas abiertas de la guerra civil en Bosnia ha llegado el sencillo material donado por la ciudad autónoma. Ha consistido en sillas y mesas, lo primordial en un colegio que sólo tiene dos aulas, el suelo es de cemento y que deberá atender a niños entre seis y nueve años cuando comience el curso escolar.

Con este nuevo centro educativo, las familias de este asentamiento evitarán que sus hijos pequeños tengan que coger el autobús para desplazarse a otros colegios de este valle que en invierno está nevado.

La realidad es incluso más dura que la reflejada en la carta que el director de este colegio Augustin Doko envió hace unos meses al presidente de la ciudad autónoma para solicitarle ayuda en material escolar. En ella le hablaba de familias que “viven de manera muy humilde” y no disponen de dinero para “financiar este proyecto”, es decir, unas cuantas mesas y sillas para ocupar los cuarenta metros cuadraos de dos aulas.

Pero las cicatrices de esta cruda posguerra en Bosnia, un país con tres étnias diferentes y con dificultades para olvidar sus enfrentamientos, también se palpó en el colegio de secundaria de la zona serbia que el presidente Imbroda visitó horas antes.

En este caso, se trataba de un centro con una larga experiencia “donde se han escolarizado varias generaciones” pero que ha perdido gran parte de su material de estudios. Aquí la ayuda se ha traducido en microscopios, láminas de anatomía, proyectores y un esqueleto humano de plástico.

Todo el material se ha ubicado en el mismo aula de informática, donde una decena de ordenadores son utilizados por los casi doscientos jóvenes que con la educación que reciben “mejoran los pilares de la vida y del trabajo de Ljubinje”, según explicó su responsable al presidente de la Ciudad Autónoma y a quien agradeció la donación “porque garantiza la continuidad en la gestión de la enseñanza secundaria”. Antes de marchar, una profesora le dijo al presidente que en el aula de química no hay ni un tubo de ensayo “ni siquiera la tabla periódica de los elementos”.

Afortunadamente, a este mismo centro también ha llegado gran material deportivo entregado por la Agrupación Melilla durante su estancia en Mostar. Más de 400 pares de zapatillas deportivas, equipaciones de fútbol y baloncesto, balones o chándal fueron repartidos en estas últimas semanas al igual que trajes de aproximación al fuego donados por el parque de Bomberos de Melilla a sus colegas bosnio-serbios, de religión ortodoxa.

Con la entrega de ayer, la ciudad autónoma ha respondido a la petición que la Agrupación Melilla le hizo en su día de entregar material escolar a tres colegios de las zonas de influencia musulmana, católica y ortodoxa. Imbroda volvió a reiterar ayer a los directores de los colegios que “tienen en Melilla a unos amigos y que con la marcha de las tropas de la Comandancia General no desaparecerán los vínculos con los tres centros”.

El presidente de la ciudad que estuvo acompañado por los responsables de la Agrupación Melilla y por el consejero de Presidencia Abdelmalik El Barkani, a cuya área ha correspondido la organización de esta ayuda internacional acudió por la tarde a un acto de homenaje a los caídos españoles en Bosnia. El acto se celebró en la Plaza de España de Mostar y estuvo presidido por el comandante general Vicente Díaz de Villegas.

Durante el homenaje a los 21 muertos de las tropas españolas, entre los que se encuentran los tenientes del Tercio Muñoz Castellanos y Aguilar, se colocó como es costumbre antes de cada partida la placa de la Agrupación Melilla en el monolito conmemorativo.