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Imbroda pierde la confianza en Inés Urdiales y la cesa como viceconsejera de Empleo
La presentación de un recurso contencioso administrativo contra una decisión del equipo de Gobierno provoca su destitución
Publicada en MeliYa el 14 de marzo de 2006
La reclamación judicial de sus, a su juicio, derechos laborales le ha costado a Inés Urdiales, el cese como viceconsejera de Empleo, según decreto firmado por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda el pasado lunes. Se considera “incongruente” que un miembro del Gobierno “actúe judicialmente contra acuerdos del mismo Ejecutivo”.
Se trata de dos decisiones del Consejo de Gobierno de fecha 17 de diciembre de 2004 y, un año más tarde, 18 de noviembre de 2.005 y los dos vienen a decir 'no' a una pretensión de Inés Urdiales: la consolidación de su puesto de trabajo como responsable de los programas de garantía social y educación de adultos.
El puesto de trabajo de Urdiales, hasta su incorporación a la gestión polìtica y consiguiente liberación, figura en la Relación de Puestos de Trabajo como “laboral no eventual”, o bien “estructural” y, según la afectada, debería haber sido incluido en la relación de cometidos que han pasado a ser fijos, consolidándose.
La primera reacción de Urdiales fue la presentación de un recurso de alzada contra la decisión en contra de la Ciudad Autónoma, que no la incluyó en la relación de puestos consolidables, pero tuvo rápida respuesta por parte de la institución porque la Secretaría Técnica de la Consejería de Administraciones Públicas descartó la consolidación de su puesto y su conversión en 'fijo' en el organigrama autonómico.
Paciencia Lo que ha colmado la paciencia del presidente de la Ciudad Autónoma ha sido el hecho de que Inés Urdiales presentara un recurso contencioso administrativo contra los intereses del equipo de Gobierno. Dos meses después, Urdiales ha quedado 'fuera de combate' laboral.
Miembros del equipo de Gobierno consideran “normal” el cese de Inés Urdiales porque “no se puede comprender en política como un cargo que goza de la confianza del Ejecutivo llegue a demandarlo ante los Tribunales de Justicia; como tiene derecho a incorporarse a su puesto de trabajo, que lo haga”.
Hay dos detalles que llaman la atención: Inés Urdiales procede de la Unión del Pueblo Melillense. Junto con Javier Mateo, Guillermo Merino y quien ha sido su jefe hasta el lunes, Daniel Conesa. Eran las mujeres y hombres de la UPM de Juan José Imbroda antes de pasar a formar parte del Partido Popular. La decisión de cese, se entiende en círculos políticos, no ha debido resultar fácil al presidente autonómico.
En segundo término, la controversia Urdiales-equipo de Gobierno, estaba en boca de la oposición. Se le echó de menos en una 'foto corporativa' de consejeras y viceconsejeras del Ejecutivo, tomada por Melilla Hoy con ocasión del Día de la Mujer y, desde el PSOE, se llegó a hablar de “humillación y marginación” a la hora de calificar el rol de la ex-viceconsejera.
Las mismas fuentes gubernamentales consultadas por MeliYa.com tratan de quitar hierro al cese de Urdiales: “estamos hablando de política y ella lo sabía. Sus derechos laborales son perfectamente legítimos como lo es la defensa de los mismos pero ¿cómo explicar a la opinión pública que un cargo del Gobierno inicia una batalla judicial contra los intereses del mismo?”.