Reportaje

Jesús Andújar, el tributo de la sociedad melillense a un gran señor del periodismo

El Premio de Periodismo Carmen Goes acaba un manos de todo un comunicador de entrañable condición humana

Publicada en InfoMelilla el 25 de noviembre de 2006

Salvador Ramírez

Jesús Andújar fue el gran protagonista de la noche del viernes, es más, de una semana en la que el mundo se ha fijado en la mujer, clamando por sus derechos, gritando, voz en grito, que cese ese lamentablemente arraigado uso de cercenar vidas y conciencias a base de palos.

El periodista de Melilla Hoy se tiene bien ganado el III Premio de Periodismo Carmen Goes que convoca la Viceconsejería de la Mujer y del que es inspiradora personal su responsable, Mercedes Espinosa.

Carmen, la voz de los silenciados, campechana, reivindicadora, sincera hasta la médula y comprometida con un sinfín de causas sociales, ofrece desde el Cielo su nombre a un galardón de prestigio que, tarde o temprano, tenía que llegar a manos de Jesús Andújar.

Entró siendo un niño, hace 16 años, a tirar del carro de un proyecto ilusionante, más joven todavía que él, Melilla Hoy, e indudable mascarón de proa de la prensa escrita de Melilla. Y ahí sigue, haciendo gala de una actitud profesional digna de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Callado, sensible, honrado, siempre luce una sonrisa de bienvenida. Nadie en este oficio y en esta ciudad puede decir que no es amigo de Andújar. Es más, nadie puede ponerle un pego a su condición humana y profesional.

Defensa de la mujer Y Jesús Andújar, desde siempre, sin proclamarlo en alegatos o explosiones efusivas, ha defendido a la mujer. Quiere a la mujer, acaso porque en su casa, ellas son mayoría, acaso porque desde que echaron los dientes nadie en esa casa ha parado de trabajar y de quererse.

Su padre, Pepe, presidente de la Asociación de Vecinos Olimpo, del barrio de la Constitución, es la encarnación de la lucha por una familia numerosa desde una humilde condición. Pero Pepe ha ganado. Ahí está su camada para garantizarlo.

Su madre, cuando pocas señoras de Melilla osaban trabajar, era una infatigable trabajadora. Había que dar de comer a mucho chiquillo y a la fuerza ahorcan. Pero es que ella ha disfrutado trabajando y las puertas de la antigua Comisaría de Policía siguen abiertas para la mujer de Pepe Andújar. Todos la conocen y todos presumen de su amistad.

Las hermanas de Jesús Andújar son adorables y, como el hermano, el padre y la madre, trabajadoras admirables. Y cómo se llevan. Se quieren y lo demuestran allá donde están. Es imposible aguantar la risa y la carcajada cuando las hermanas Andújar se meten en faena, se cuentan tres anécdotas y estallan en fiestas. Risa contagiosa, que le llaman.

Una piña de trabajadores que, en la persona de Jesús, recibe el reconocimiento de la sociedad melillense porque el cariño ya lo tienen desde hace muchos años. Acaso esa complicidad familiar, lo que Jesús ha mamado desde pequeño, se haya convertido en el estandarte que enarbola el periodista por las causas nobles y comprometidas.

Beatriz Tostado, Irene Flores...y ahora todo un señor del periodismo melillense, Jesús Andújar, llevan prendido en el pecho el reconocimiento a su seria labor comunicativa y la admiración de cuantos les conocen.

El jurado calificador del Premio de Periodismo Carmen Goes ha cumplido sus deberes con brillantez, han hecho la faena de su vida galardonando al gran Jesús Andújar.