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La Banda de Música Ciudad de Melilla exhibe su potencial artístico con el concierto de pasodobles taurinos
Salvador Rubio Salom presenta las obras maestras del género
Publicada en MeliYa el 16 de junio de 2006
Salvador Rubio Salom, a cargo de la Banda de Música Ciudad de Melilla, ha hecho posible el deseo de muchos melómanos de asistir a un monográfico de pasodobles taurinos y lo ha hecho en el corazón del Parque Hernández, en el Templete de la Música.
El regreso de la agrupación musical a su sitio natural ha sido seguido por muchos melillenses que han subrayado con aplausos y algunos vítores la ejecución de las mejores piezas del catálogo de pasodobles y, en más de una ocasión, Rubio Salom se ha visto obligado a poner en pie a toda la banda para compartir el reconocimiento del público.
Piezas fundamentales del repertorio taurino como Nerva, España Cañí o El mago de la muleta han encontrado en la banda melillense una réplica de armonía, compás y buen gusto musical reconocidos, midiendo escuetamente la percusión para dar paso a lo virtuoso del metal.
Pero el profesor Rubio Salom tenía reservadas sus mejores ejecuciones para la segunda parte del concierto popular. Inmensa la interpretación de Manolete, la pausada pieza del maestro Orozco. No menos exitosa fue la puesta en escena musical de Tercio de Quites, de Talens.
El punto álgido de la demostración musical estuvo repartido. Gallito sonó a gloria en el Templete y qué decir de la obra suprema de Checa, Puerta Grande. La hemos escuchado atentamente en la real Maestranza de Caballería de la mano del maestro Tejela. Pues bien, ha sonado mejor en Melilla gracias a Rubio Salom.
Con algo más de ritmo el pasodoble de los grandes triunfos -de ahí su nombre- del coso sevillano alcanza más ritmo con la batuta de Salvador Rubio y acaba en el éxtasis que pensó para remate el maestro Checa. Y como el respetable se quedó con ganas, la Banda de Música Ciudad de Melilla regaló El gato montés. Todo un acontecimiento musical.