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Fomento ha invertido 250.000 euros

La Ciudad Autónoma , con la Plaza de los Pescadores, paga una deuda histórica de Melilla con las mujeres y hombres de la mar

El pescado de Melilla y sus alrededores se cotizaba muy alto, en años que no era ciertamente prósperos para la sociedad española que aún cargaba con el pesado lastre de la Guerra Civil.

Publicada en InfoMelilla el 30 de diciembre de 2006

Agustín García González

Era uno de los sectores productivos más importantes de Melilla, la pesca. En las décadas de los 50 y 60, muchas familias melillenses vivían del mar. La mayoría de ellas vivían en la barriada de Corea, en pleno Hipódromo, todas bajo la advocación de la Virgen del Carmen.

El sector se convertía en industria -acaso la única de la que ha dispuesto Melilla en toda su historia- porque el pescado traído a puerto por los casi 100 pesqueros se salazonaba en el Industrial y se ponía a la venta.

300 mujeres, la inmensa mayoría de confesión musulmana, entraban a las siete de la mañana a trabajar el producto del mar.

El barrio Industrial no se llama así por gusto sino porque en sus viejas naves -hoy urbanizaciones de lujo y semilujo- se reparaban las averías de los motores de los barcos pesqueros.

El pescado de Melilla y sus alrededores se cotizaba muy alto, en años que no era ciertamente prósperos para la sociedad española que aún cargaba con el lastre derivado de la Guerra Civil.

Melilla, pues, tenía una deuda con las mujeres y hombres del mar y la Ciudad Autónoma la ha pagado dotando a una histórica esquina, la de la calle de Jardines, colindante con la entrada a Galápagos, de una Plaza del los Pescadores.

Ha costado 250.000 euros pero ha merecido la pena. El Virgen del Carmen -procedente de Algeciras- corona una base en la que se azulejan las matrículas pesqueras de aquellos años de bonanza productiva, todo ello en un entorno de 1.620 metros cuadrados, junto a Melilla la Vieja.

Juan José Imbroda ha inaugurado esta nueva demarcación de la que -ahora sí- presumen los vecinos del Mantelete, tras meses de molestias y trastornos.

Pero ha merecido la pena porque el homenaje a los pescadores se ha convertido en la mejor tarjeta de visita al melillense y al visitante.

En el Club Marítimo -sala de exposiciones- puede comprobarse´la importancia del sector pesquero melillense de mediados del siglo XX gracias a una magnífica colección de fotos antiguas y la admirable aportación de marinas de Eduardo Morillas.