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La ministra de la Vivienda sólo argumenta 'burocracia y normas' para explicar la mediocre eficacia del Plan 2005-2008

Como afirmó Juan José Imbroda el departamento de Trujillo no ha realizado inversión alguna en Melilla

Publicada en MeliYa el 11 de abril de 2006

Salvador Ramírez

La ministra de la Vivienda, María Antonia Trujillo insiste en la única razón aducida por el departamento para explicar cómo del presupuesto destinado a casas nuevas en 2005, sólo se ha empleado el 31,3 por ciento al cierre del anterior ejercicio económico: “burocracia y retraso de algunas comunidades”, entre las que se encuentra, cómo no, Melilla.

Antes fue el desacuerdo manifiesto a la firma del convenio con la Sociedad Pública de Alquiler (SPA) lo que motivó esta descoordinación entre Estado o Gobierno y comunidades. Ahora es que las administraciones locales, la melillense entre otras siete, no han “aprobado los reglamentos que desarrollan la norma general”.

La justificación para Madrid, las dos Castillas, Canarias, Murcia y Ceuta podría servir. No así para Melilla cuyos responsables autonómicos no cesan de pedir la firma del tercer convenio de viviendas a la Administración Central del Estado. Peor es lo de Ceuta porque, a pesar de que Juan Vivas no ha tenido inconveniente en adherirse al SPA, el actual Gobierno no ha levantado un pilar en la ciudad caballa.

El propio Ministerio de la Vivienda, a la hora del cálculo de ejecuciones y reserva de eficacia en los proyectos de construcción de casas nuevas en todo el país, no tiene inconveniente en reconocer que en Melilla “no se ha ejecutado ni una sola vivienda”, según el portal digital Consumer.es, hecho que viene a confirmar una afirmación que lleva la firma de Juan José Imbroda: “no hay ni una sola certificación de obras del Gobierno socialista”.

Vivienda habla del 'reglamento que desarrolla la norma general' pero en Melilla ¿cuál es la norma y cuál el reglamento?. Se supone que el Gobierno autonómico melillense debería acompasar su reglamentación legal -las ordenanzas- a lo contemplado en el Plan de Viviendas 2005-2008, pero es que el precedente inmediato es el Convenio de Viviendas Melilla-Estado que es anterior y que, por instrumental aplicación del Derecho Consuetudinario, viene a ser lo mismo que la norma que arguye Trujillo.

Línea de colaboración Para que la línea de colaboración emprendida por Melilla y el anterior Gobierno Aznar dejara de tener vigencia (ergo, la anulación del potencial tercer convenio), el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debería haber anulado los acuerdos de forma oficial y eso no ha sucedido, de manera que una alternancia en el Ejecutivo central activaría automáticamente la promoción de casas en Melilla sin más 'burocracia' ni plan cuatrienal, según fuentes jurídicas consultadas por MeliYa.com que abogan por la prórroga de los anteriores convenios.

La política ejecutiva del Ministerio de la Vivienda tiene claroscuros. Al margen de asuntos burocráticos inexplicados y reglamentos complementarios a norma, María Antonia Trujillo emplea términos como “normalizar los períodos” o “acelerón a las autorizaciones” para próximos meses que suenan más a huida hacia adelante que a explicación certera de un hecho incontestable que el propio departamento no esconde: de todo lo previsto para estas alturas de la legislatura, sólo se ha podido realizar menos de la tercera parte.

En Melilla sí que se construyen viviendas, ahí está la nueva promoción de Lo Güeno (193 casas nuevas) y sus aledaños o las radiales de Patio Montes (un centenar) y cercanías o incluso las proyectadas en otras demarcaciones. Se construyen viviendas, pero no llega un euro de Madrid.