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Se peridó un partido que ya casi se vencía
Liga Nacional juvenil de Fútbol Sala: Incomprensiblemente el DKV Peña Barcelonista dejó escapar ante Mutrayil tres puntos de oro (2-5)
Los melillenses que entrena José Antonio Revuelta, se las prometían muy felices y desde luego tenían argumentación como para ello ya que iban venciendo por 2-0 y jugando bien, pero se les olvidó que los partidos concluyen cuando pita el colegiado su final
Publicada en InfoMelilla el 17 de diciembre de 2006
Tras una primera parte con el resultado de empate a cero goles en el electrónico del “Ciudad de Melilla”, y con dos conjuntos dando sobre pista lo mejor de ellos, en la segunda mitad con goles iniciales melillenses en el minuto 24 obra de Reduan y tan sólo uno mas tarde con gol marcador por Kiki, comenzaría justo el festival goleador de un equipo que estaba casi con la soga al cuello, pero al que los locales les dejaron respirar y de qué forma.
Y es que incomprensiblemente los motrileños supieron reponerse y demostrar al tiempo que hasta que no marca el colegiado el final de un determinado encuentro, el mismo nunca se puede dar por perdido.
Y es que los granadinos supieron frenar en seco la racha positiva delos melilllenses.
Así tenemos que Francisco y Suarez en los minutos 26 y 30 de partido harían el 2-1 y empate a dos respectivamente, y todo ello ya con el conjunto de casa algo nervioso y no sabiendo bien cuanto les iba a llegar de por medio y negativo para ellos.
Nuevamente Francisco, Ruben y Flores ya en la recta de final de partido, concretamente en los minutos 32 por partida doble y 40 -ya éste gol sería el de menos- rematarían una faena, que volvemos a insistir, la tuvieron muy en contra durante los primeros compases del segundo período.
Un partido para olvidar ya cuanto antes mejor, sobre todo debido a la actitud de los jugadores locales en general, cuando iban venciendo por 2-0, algo que tendrá que corregir a la mayor brevedad posible el técnico del equipo melillense José Antonio Revuelta, quizás mediante sesiones de terapia, ya que no se puede regalar bajo ningún determinado concepto, un encuentro cuando se tienen prácticamente ya los tres puntos en el casillero.