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El histórico aprentón de manos entre Imbroda y Chacón

Lo que ha unido la Asociación de la Prensa que no lo separe el voto

Dos instituciones con mucho que decirse se encuentran en el paraninfo de la comunicación

Publicada en MeliYa el 17 de noviembre de 2006

Salvador Rámírez

Eso es, que no lo separe el voto. El proyecto de distensión ya tiene argumentos gráficos. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, y el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, ya se dan la mano, que no es poco con lo que está cayendo.

Y ha sido la Prensa, con su 93 aniversario por bandera, la encargada de forzar una imagen -¿forzar?- deseada, el apretón de manos de Pepe Chacón y Juanjo Imbroda.

Se ha querido interpretar como un punto de partida necesario para la oxigenación política de la ciudad, el necesario punto de inflexión para que las instituciones se entiendan porque -esto es una impresión del firmante- las personas sí que se entienden.

La Asociación de la Prensa de Melilla (APM) nació al tiempo del primero número de 'El Telegrama del Rif' que, el 2 de marzo de 1.902 fundara don Cándido Lobera. Avelino Gutiérrez señala que nación la entidad de forma oficiosa, no lo haría con formalidad hasta años después.

Ahí estaban nuestros primeros periodistas, aquellos que iban al frente con chaqueta y corbata, luciendo sombrero y un pequeño cuaderno de notas, a bordo de vehículos militares o acompañando al oficial junto a su caballo de ordenanza, haciendo amistades, viendo tragedias y contándolas.

A Chacón no le ha costado apretar la mano de Imbroda. Ha sido un gesto impulsado desde fuera y vivido desde dentro. Ya está bien de zaherirse.

Se puede colaborar y defender a ultranza dos programas políticos pero siempre hay puntos de encuentro: transportes, vivienda, empleo. Esas materias no entienden de colores y no tienen porqué verse salpicados por ellos.

Aquellos periodistas llegaban a Melilla despistados. La ciudad, a partir de 1898, se convirtió en el ojo del huracán. Mataron a un general en Cabrerizas y los cabileños no estaban para bromas sino todo lo contrario.

La España imperial agonizaba y, para colmo, sus posesiones en frica eran puestas en entredicho por un puñado de tribus.

Qué labor la de la Asociación de Estudios Melillenses para con la Prensa; qué valiosa colección tiene en su casa Juan Déz Sánchez y qué detalle ofrecer ese patrimonio histórico de Melilla a la Asociación de la Prensa que preside José María Navarro.

Allí está todo, en la sala de exposiciones del Club Marítimo que tan admirablemente coordina José Luis Abad con el apoyo artístico de Guiomar Planes Pérez...ay, Guio, qué bonito es el cartel anunciador.

Condenados a entenderse Juan José Imbroda y José Fernández Chacón están condenados a entenderse por varias razones. Son dos personas inteligentes, representan a dos instituciones fundamentales para Melilla y, aunque parezca mentira, a pesar del quebrado político, se respetan porque sólo el respeto a la valía del contrario dispara las guerras.

Aquellas guerras trajeron a Melilla lo más granado del periodismo nacional. Dos personas -sus fotografías están en el Club Marítimo- se convirtieron en símbolos de la época: Cándido Lobera y Rafael Fernández de Castro. Era el periodismo en estado puro pero también el compromiso decidido, la apuesta ciega por la Hija de Marte, Melilla.

Seguramente volverá el conflicto -el institucional- porque estamos en pre-elecciones, luego viene la campaña y después el gran chasco o la gran alegría, pero el apretón de manos de Chacón e Imbroda queda plasmado como una puerta a la esperanza, una ventada a la cordura y un adiós a la tortura que, desde hace algunas semanas, padece la opinión pública melillense. Y todo, se ha dicho, con ocasión de una reunión de periodistas.