Entrevista · Toros

López Chaves: "estoy loco por torear en la Plaza de Toros de Melilla"

Triunfa en Sevilla, se valora en Las Ventas pero quiere debutar en la Mezquita del Toreo

Publicada en MeliYa el 13 de mayo de 2006

Salvador Ramírez

La Fiesta Nacional, en Melilla, goza de muy buena salud. Es una enfermedad, su decadencia, ya olvidada gracias a estímulos puntuales y a una afición creciente que ve colmada buena parte de sus históricas reivindicaciones en la disposición de un espléndido local en la Mezquita del Toreo -la bautizó don Gregorio Corrochano- convertido en sede de la Asociación Taurina Cultural 'Los Medios'.

Ya se pueden pasar las tardes de San Isidro en esa esquina de aficionados y amigos porque don Román Criado, el presidente, tiene línea directa con Canal Plus. Ya se sabe que las emisiones televisivas del Grupo Prisa, en cuestión de toros, son las mejores. Allá, en tan taurino rincón y con un catavinos semilleno de manzanilla La Gitana, las tardes de mayo y junio son más españolas, más melillenses y más taurinas. Y puede ir todo el mundo, no sólo socios.

Héte aquí que despierta por primavera el olor a corrales y tentaderos y se lidian las más famosas ferias taurinas del orbe: Sevilla y, ahora Madrid, y emerge un torero de casta y tierra de toros, de Salamanca, Domigo López Chavez, y triunfa nada más y nada menos que en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, oreja a ley.

El programa radiofónico de Onda Cero 'Los Medios' que tan acertadamente dirige el licenciado Ricardo Fernández Sánchez es otro referente taurino. El “único programa de radio que habla de la Fiesta Nacional en todo un continente”, como bien presumen sus gestores habló con el triunfador de Hispalis.

Domingo López Chaves, con su oreja sevillana en el esportón, con el teléfono mucho más frecuentado por empresarios y apoderados, atendió a los aficionados melillenses con esta portagayola: “estoy loco por torear en la Plaza de Toros de Melilla, me han hablado tanto y tan bien...”.

El diestro charro tiene -qué susto- dos compromisos en Madrid, en San Isidro, durante la semana torista, la de los buenos aficionados. Se le oye muy seguro, bien plantao en el albero de la vida, pero no duda en atender la llamada de Onda Cero Melilla: “entre compañeros comentamos el mérito que tiene vuestro trabajo en pro de la Fiesta de los Toros desde Melilla, os felicito”.

Quiere sitio el torero, quiere hacer el paseíllo, desmonterado, en el coso melillense y lo quiere hacer para desparramar una esencia de toreo sincero que que puede permitir, ocho años después de su alternativa, a lo más alto. El se pone como referencia al sevillano de Salteras, Manuel Jesús 'El Cid', porque, a base de tesón y oficio, el momento dulce tiene que llegar, es el lógico premio a la profesionalidad.

Domigo entrena mañana y tarde, viaja a las plazas de tientas, corre como un gamo por el campo charro pero tiene tiempo para acordarse de Melilla y sus aficionados: “hablaremos después de San Isidro pero tengo una asignatura pendiente con vuestra ciudad, quiero torear en Melilla”. Ahí queda eso.

Lejos de malos augurios que, como las meigas, haberlos los hay, la afición taurina, bien conducida por peñistas y comunicadores, despierta de su celestial e invernal arrobo somnoliento y su despertar no puede ser más esperanzador.

Próximos hitos: inauguración oficial de la sede de 'Los Medios' con suelta de vacas prometida por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda y...Feria. Y para la Feria, todas las garantías procedimentales porque el pliego de concesiones para quedarse la Plaza de Toros viene cargado de avales, los necesarios para que Melilla no vuelva a ser sede de desajustes. Que Dios reparta suerte.