Reportaje · Mayores
Mayores, inmenso tesoro a disposición de los melillenses
Día Europeo del Mayor, homenaje y reivindicación
Publicada en MeliYa el 27 de septiembre de 2006
El Día Europeo del Mayor nació con la vocación de rendir homenaje a quienes lo han dado todo por la sociedad y que esperan algo como contraprestación a su esfuerzo. También nace y se mantiene con un objetivo reivindicativo: los mayores no son seres obsoletos sino aprovechables para que la propia sociedad siga enriqueciéndose.
Porque la riqueza de las personas mayores no se estanca en el trabajo aportado en su vida laboral sino que aporta un caudal de experiencias y cultura de fácil acceso, de inmediata disposición. Los mayores siguen teniendo mucho que enseñar.
En Melilla, pendiente de confirmación o no del traspaso competencial -que esa es otra historia- los mayores dependen del Imserso y dependen muy bien, por cierto. La Residencia Mixta de Mayores, el Centro de Día y las instituciones asociativas que acogen a los mayores melillenses realizan una labor encomiable y especializada. En consecuencia tienen sobrados argumentos para celebrar el Día Europeo del Mayor.
En Polavieja conviven 90 mayores -100 por 100 de ocupación, que dirían los turísticos- y 57 de ellos necesitan asistencia especial pero todos forman una familia admirable hasta el punto de considerar a la institución que dirige Francisco Javier Calderón Carrillo como su propia casa. El director les llama cariñosamente “mis niños”.
En la actualidad viven a caballo entre la nostalgia y la esperanza incontenible. Polavieja dejará de ser su casa a partir del verano 2007. Es cierto “que se han vivido momentos inolvidables”, dice Calderón. No es menos cierto que les espera un futuro en la mejor instalación para mayores de toda España.
Se equivoca quien piensa que en la Residencia Mixta hay sólo mayores nacidos en Melilla. Son todos melillenses, aquí viven, pero han llegado a la ciudad de los sitios más variopintos de la geografía nacional y en circunstancias nada fáciles.
Han recibido honores y homenajes tres admirables mayores para celebrar el Día Europeo del Mayor. Dos de ellos viven en Polavieja, la tercera en el Centro Asistencial La Gota de Leche y escriben, todos, historias vitales preciosas, bagajes incalculables de experiencias y conocimientos.
Aurora Quevedo Gutiérrez vive en la Gota de Leche, tiene más de 100 años y llegó a Melilla con sus hermanos y padres siendo muy joven. Su familia pescaba y ella ha sido siempre 'sastra', no modista porque cosía ropa de caballero.
La hermana de la Caridad que más le cuida destaca sus valores humanos. Un día la monja iba con una pequeña de la Casa Cuna del Centro Asistencial. Aurora estaba sentada y, a sus más de 100 años, quiso cederle el sitio para que meciera a la pequeña.
De Córdoba, Montoro para más señas, llega a Melilla de mocita ayudando en las cuestiones domésticas y no se ha casado porque no le han ilusionado sus pretendientes. Ingresó en Polavieja en 1983 y ahí sigue, un poco sorda, sí, pero valiéndose con soltura por sus instalaciones.
Leocadio Lizarán llega a Melilla en el año de Anual, 1921, fue barbero, procede de Cartagena, Estrecho de San Ginés y es amante de la pesca y de la natación. La última travesía al puerto la hizo con 82 años.
En 2001 ingresa en la Residencia pero tenía una pasión oculta que estos días ha visto la luz: la poesía. Bebió en el manantial poético de, nada más y nada menos, Jorge Guillén y escribe versos cortos, intensos, intimistas y hasta irónicos.
Leocadio ha visto su sueño cumplido porque la Residencia, el Imserso, le ha publicado su primer libro de poesías, libro en el que se aprende a ser humano, sencillo, capaz y valiente. Unas sensaciones que no se aprehenden en ninguna Universidad.
Los mayores atesoran los mejores principios, en Melilla se puede presumir de mayores con acervo, con ciencia y con la experiencia capaz de corregir los incontables problemas de la sociedad actual.