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Tras las fiestas navideñas, comienza el ritmo frenético de las rebajas

Desde primeras horas de la mañana, las tiendas y comercios de la ciudad se han llenado de melillenses en busca de gangas

Publicada en MeliYa el 7 de enero de 2006

Carmen Gaona Sáez

Una vez finalizadas las fiestas navideñas, llega una de las fechas más esperadas por algunos y algunas: las rebajas, un acontecimiento social que desde hoy día 7 de enero y hasta el próximo día 7 de marzo alterará el devenir diario de los comercios de la ciudad.

Tal y como sucede siempre, desde primeras horas de la mañana las tiendas y comercios melillenses se han visto inundados de gente, sobre todo mujeres, deseosas de encontrar aquella falda cara que no pudieron comprar o aquel pantalón que les gustó y que ahora, ya rebajado, puede ser más asequible a sus bolsillos.

Sin embargo, al margen del carácter meramente consumista de las rebajas, éstas vienen acompañadas de una serie de norma que todo ciudadano debe tener en cuenta a la hora de adquirir cualquier producto.

La norma principal a tener en cuenta es que únicamente se entiende por rebajas la venta de productos que con anterioridad ya estaban puestos a la venta en el establecimiento, y a un precio inferior al fijado inicialmente. En este sentido, es importante tener en cuenta que la fijación del precio se puede hacer de varias formas, bien reflejando el precio anterior y el rebajado, o bien, cuando la rebaja es porcentual y aplicable a un grupo genérico de productos, bastará con indicar el porcentaje a aplicar.

Del mismo modo, es importante que los ciudadanos sepan y consideran que la rebaja es siempre aplicable a los precios, nunca a la calidad, por lo que está prohibido a los comerciantes ofertar como rebajados productos que se encuentren deteriorados. Del mismo modo, si el establecimiento anuncia durante el período de rebajas la posibilidad de efectuar los pagos mediante tarjeta, no puede negarse a aceptar dicha modalidad de pago.

Por último, los ciudadanos deben tener en cuenta también que la normativa vigente no contempla de forma expresa un régimen de devolución en el caso de los productos defectuosos, por lo que habrá que atenerse a las condiciones de devolución que establezca cada comercio. Por lo tanto, la posibilidad de realizar una devolución de los productos adquiridos, forma parte de la política comercial de cada establecimiento.