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Zapatero clausura la Conferencia Política del PSOE recordando que la política de inmigración ha de hacerse “con la cabeza, no con las tripas”

El presidente del Gobierno ha vuelto a hacer una defensa a ultranza del polémico proceso de regularización de inmigrantes

Publicada en MeliYa el 18 de septiembre de 2006

C.G.S./MeliYa.com

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha puesto el punto y final a la Conferencia Política celebrada por el Partido Socialista este fin de semana en Madrid haciendo una defensa a ultranza de la política de inmigración que ha estado llevando a cabo su Gobierno durante los dos últimos años, una política de la que ha destacado especialmente el proceso de regularización de trabajadores extranjeros que se encuentran en situación irregular en España.

Tal y como ha recordado el presidente durante su discurso de clausura de la Conferencia Política, a la que ha asistido una representación del PSOE de Melilla encabezada por Dionisio Muñoz, el proceso de regularización de inmigrantes, que comenzó a llevarse a cabo en 2005, fue una decisión “positiva” tomada por Ejecutivo socialista con la intención de poner fin a las malas condiciones laborales en las que se veían obligados a vivir los inmigrantes que, hasta el momento, según ha explicado, eran los principales perjudicados por el empleo fraudulento y sin derechos.

Por ello, a pesar de las constantes críticas realizadas por el Partido Popular debido al supuesto `efecto llamada´ que el proceso ha provocado, Rodríguez Zapatero ha dejado claro que su Gobierno ha desarrollado en todo momento la política “conveniente” y ha hecho el esfuerzo “necesario” para garantizar el cumplimiento de la legalidad,, ya que, según él, las políticas de inmigración deben llevarse a cabo “con la cabeza, no con las tripas”.

Del mismo modo, el presidente del Gobierno aprovechó la ocasión para recordar que la `buena salud´ de la que goza actualmente la economía española y la Seguridad Social deben en buena parte a las cotizaciones de los inmigrantes, personas procedentes de otras países con las que está convencido de que los españoles sabrán convivir.