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Toros Feria 2007
Antonio Criado Luque 'El Goy' abre la puerta grande de la Mezquita del Toreo el día del LX aniversario de la construcción del coso
Ha nacido un torero en Melilla y de Melilla: Antonio Criado Luque 'El Goy', el chaval que con un desparpajo insultante ha sido capaz de desorejar a un temible enemigo de 300 kilogramos de peso.
Publicada en InfoMelilla el 6 de septiembre de 2007
Qué bonito, Dios, qué bonito. Melilla ha recuperado el entusiasmo por el Arte de Cúchares y lo ha hecho gracias a un niño, a un chaval de menos de dos décadas, que ha dado una lección de valentía y compostura taurina justo el día del LX Aniversario de la Mezquita del Toreo.
Ha nacido un torero en Melilla y de Melilla: Antonio Criado Luque 'El Goy', el chaval que con un desparpajo insultante ha sido capaz de desorejar a un temible enemigo de 300 kilogramos de peso poniendo su cuerpo, su vida, como principal argumento.
Era la la primera ocasión que viste el terno azul y oro confeccionado por los mejores sastres taurinos del mundo, los Hermanos Algaba, y se ha permitido el lujazo de abrir la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Melilla, tras cortarle las dos orejas al segundo de su lote, entre el delirio de una afición local que casi llena la mitad del aforo del coso mezquitero.
En el momento de la verdad, cuando toro y torero se miran a los ojos y piensan 'o tú o yo', Criado Luque no lo dudó: 'o te mato o me coges'.Fue cogido por su oponente pero lo mató a ley, tirándose a las agujas en puntas, y el presidente del festejo, Antonio Gutiérrez Molina, reflexivo y acaso emocionado, sacó dos telas blancas.
Se lidiaron novillos-toros de la ganadería de Sánchez Ybargüen, enormes -¿merecedores de un paseo por el caballo?- bravos y nobles para los novilleros Gabriel Martínez, Paco Gallego y el citado triunfador, Antoñito Criado Luque 'El Goy', en tarde de ligeras rachas de viento alterno de levante y poniente y casi media entrada de una animosa Plaza de Toros mezquitera.
Hay que poner en tela de juicio la profesionalidad la cuadrilla de subalternos que asistió a los de oro. No saben poner banderillas, o no lo demuestran y han birlado trofeos a los espadas en el momento de apuntillar a los astados.
Gabriel Martínez toreó aseadamente a su primer enemigo, mató de un pinchazo y una estocada y, cuando dobló el toro, el subalterno puntillero le hizo una sangría al animal, desluciendo la muerte del toro.
En su segundo, reiteró sus buenos argumentos con el percal, escuchó un aviso y mató de pinchazo y estocada. El público no dudó en agradecerle su entrega y el usía mostró seda de color blanco. Vuelta al ruedo.
Francisco Gallego pinchó, se empleó mal con el verduguilo y hasta llegó a atravear al primero de su lote, segundo de la tarde, tras oficiar una faena de mérito. Escuchó un aviso de la Presidencia y aplausos de los asistentes.
En su segundo toro, Gallego toreó muy bien a astado un colorao, ojo de perdiz y bociblanco con poca fuerza pero mucha bravura y estimable nobleza. Una estocada hizo guardia pero el presidente del festejo, a petición del tendido, premió su ánimo con una oreja.
Antonio Criado Luque 'El Goy' ofreció una primera faena de muchos nervios y poca quietud, propia de quien se viste por primera vez en su vida de luces, pero jamás le perdió la cara a su primer toro.
El segundo, que cerraba plaza, fue otra historia. Antonio le recetó tres verónicas y una media de tronío con el capote, brindó la muerte del astado a su padre, Román Criado, y se armó la marimorena.
Toreó con las dos manos quedándose quieto, a riesgo de su propia integridad física, midiendo las distancias y los tiempos, repitiendo la misma valentía que en su primera actuación. Con la plaza en pie, se perfiló y proyectó el estoque. La primera vez, muy nervioso, pinchó pero en la segunda 'Goy' concluyó que no se viste uno de azul y oro por gusto.
Se lanzó a la cabeza del animal, le pegó una estocada de infarto, resultó cogido -aunque, en principio, sin consecuencias- y sembró el delirio en los tendidos. Antonio Gutiérrez Molina se lo pensó pero en los toros, como en todo en la vida, manda el pueblo y más cuando clama, voz en grito, homenaje a la inquebrantable voluntad de este joven, hijo de Román y de Rosi, que quiere ser torero.
Qué bonito, Dios, qué bonito que un casi barbilampiño ser humano, melillense, honrado, buen hijo y torero vocacional,sea capaz de levantar pasiones e izar la bandera de la Fiesta Nacional. Gracias, Antonio.