Opinión
Carta de un niño que no podrá ir al colegio donde estudiaron sus padres y abuelos
Publicada en InfoMelilla el 25 de mayo de 2007
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Buenos días.
Me podría llamar Pablo, Miguel, Patricia, Enrique, Paula, Rocío, Ana, ... y tengo 3 años.
Mi papá me ha dicho siempre que cuando tuviera 3 años iría al colegio en el que estudiaron mi bisabuelo, mi abuelo, mis tíos-abuelos, mis tíos y supuesto mi padre. Este colegio es el colegio de La Salle El Carmen.
Dice mi papá, que los hermanos de la Salle llevan en Melilla desde el año 1.912, y mi papá no miente.
Hoy sin embargo, mi papá me ha dicho que no he sido admitido en el colegio donde pensaba estudiar. Pero no sólo yo. Todos mis amiguitos y mis primos, hijos también de papás y nietos de abuelos antiguos alumnos, tampoco han sido admitidos. Mi papá me ha dicho que hay unos criterios de selección que no nos lo permiten.
La Salle es un colegio cristiano, y yo soy Cristiano. Estoy bautizado, y mi hermano también lo está. Muchos fines de semana acompaño a mis abuelos a cantar al coro. Me gusta cantar con ellos a la Virgen.
Este año he estado en la guardería de la Divina Infantita y me lo he pasado muy bien. A mi me gusta mucho mi guardería, y me gusta también el colegio de la Salle desde fuera. Sé que en él se dedica tiempo cada día a la reflexión personal; sé que en él se ofrecen flores a la Virgen en el mes de mayo; sé que en él me vestiría de azul o de amarillo como mi padre, y que participaría en las competiciones deportivas como mi abuelo y mi bisabuelo. Sé que en él mi padre aprendió a nadar y a tocar la guitarra. Sé que en él mi padre se forjó en lo que es hoy. Sé que eso es lo que mi padre quiere para mí y para mi hermano. Sé que en él no me dejan entrar …
¿Pero por qué no puedo entrar? Dice mi papá que hay unas leyes que no lo permiten porque es un colegio concertado y debe ajustarse a unas normas iguales para todos. Pero yo le pregunto a mi papá: Papá, ¿todos los niños que han entrado en la Salle tienen las mismas ganas que yo de estar en él? ¿Todos los niños que han entrado en la Salle han tenido como yo a tantos familiares como antiguos alumnos? ¿Todos los niños que han entrado saben cantarle a la Virgen como me han enseñado las monjitas de la Divina Infantita? ¿Todos los niños tienen la misma ilusión que yo por poner mi foto de azul o de amarillo junto a la de mi papá o la de mi abuelo?
Yo creo que no, y creo que mi papá tampoco lo cree. Creo que nadie puede tener más ilusión que yo. ¿Por qué entonces será admitido quien no quiere estar con todas las ganas y yo que sí que quiero estar con todas las ganas no puedo estar?
Mi papá dice cosas que yo no entiendo. Dice que mi mamá y él trabajan muy duro para darnos lo mejor a mi hermano y a mi y que se siente decepcionado. Dice que las tradiciones y la historia cuesta mucho escribirlas y muy poco borrarlas y que a él le están borrando parte de su historia, la historia de su vida.
Pero a mi papá no le preocupo sólo yo. También le preocupan mi hermano, mi primo, mi vecino y mi amiga Laura, que le canta a la Virgen como los ángeles.
Mi papá no sabe que he escrito esta carta y por eso se la quiero dedicar a él.
También se la dedico a todos aquellos que escribieron una página de la historia de Melilla a través de La Salle El Carmen como mi bisabuelo, mi abuelo, mis tíos‑abuelos, y mis tíos, así como a todos aquellos ciudadanos de Melilla que desde 1.912 libremente escogieron ser alumnos del colegio La Salle El Carmen y hoy no podrían serlo.
**Pablo, Miguel, Patricia, Enrique, Paula, Rocío, Ana y otros muchos que aún están por venir.**