Opinión

Discurso de investidura presidencia Ciudad Autónoma de Melilla 2007

Publicada en InfoMelilla el 14 de julio de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Juan José Imbroda Ortíz, no del portal.

Juan José Imbroda Ortíz

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades.

Señoras y Señores.

El que se me antoja ya un lejano 27 de mayo, el pueblo de Melilla decidió quienes tenían que ser las personas que le gobernaran durante los próximos cuatro años. Y en esta ocasión habló alto y claro, más alto y claro que nunca en la historia democrática melillense. Todos lo oímos perfectamente o casi todos, para hablar con más propiedad, pero esa nítida voz llega hoy más potente, más reforzada aún a este 14 de julio con la misma sonoridad y limpieza que aquel 27 de mayo. Ahora ya transformada en sanción real que hace posible mi investidura como Presidente de la Asamblea y del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla.

Es por tanto obligado por mi parte empezar expresando mi agradecimiento infinito a todas las ciudadanas y ciudadanos melillenses que con su decisión han hecho posible que hoy pueda asumir la Presidencia de nuestra ciudad. Gracias también a mi partido por la generosa confianza depositada en mí, y especialmente a todas las mujeres y hombres que anónimamente han trabajado desde mi partido sin pedir nada a cambio para que pueda volver a ser Presidente de la ciudad, porque ellos son artífices de una parte muy importante de este éxito. Gracias también a mis compañeras y compañeros del gobierno saliente y a mis compañeros del grupo popular por su confianza.

Permitidme ahora una licencia y que me deslice al ámbito de lo privado, a mi familia. Porque hoy es el día que quiero hacerlo, que exprese públicamente mi reconocimiento, mi agradecimiento y mi cariño a mi familia. A mis amados padres que supieron crear una familia sencilla, honesta, trabajadora y con unos sólidos principios. A Paqui, mi mujer, mi compañera y mi indispensable apoyo para llegar y seguir, a mis hijas e hijos, a mi hermana Maribel, a mi hermano Javier, reconocido públicamente en Sevilla pero no aquí, y por último a mi hermano Blas Jesús, un brillante profesional del Derecho, un hombre honrado a carta cabal y un blanco perfecto para los envidiosos y mediocres. A todos ellos que me han ayudado contra la maldad y la injusticia y que también la han padecido en sus carnes convirtiéndolos en protagonistas de un debate infame que nunca tuvo que existir. A ellos mi reconocimiento y gratitud, y el convencimiento absoluto de que sigo contando con el mejor y más preciado capital que un hombre puede tener, el cariño y el apoyo de su familia y yo lo tengo. En eso soy rico, gracias.

Se ha cerrado una legislatura 2003-2007 que honradamente creo que ha supuesto cuatro buenos años para Melilla. Desde el gobierno de la Ciudad se proyectaron y acometieron numerosas realizaciones que han transformado la ciudad, haciéndola más hermosa, más moderna y de mayor bienestar. Desde los servicios sociales a las obras, la Cultura, el Deporte o el Medio Ambiente, entre otros, ha experimentado unos cambios cualitativos que se reflejan por sí solos. En suma, el progreso se ha notado en todos los campos. Pero eso a partir de hoy es historia. Cierto es que partimos con una buena base, pero ese capítulo ya está cerrado. Hoy estoy aquí para hablar de mañana y lo hago con la misma ilusión y ganas con las que comencé la primera vez que me invistieron Presidente. Y hago la misma reflexión que antes hice y hoy de forma pública quiero dejar claro: soy el Presidente de todos los melillenses. Quiere decir eso que mi partido, el PP, ha confiado en mí para que sea no un presidente de partido sino un presidente de Melilla, algo que está muy por encima de cualquier sigla política, razón que siempre fue santo y seña de mi proceder político. Soy el Presidente de todos, lo que significa dejando los oropeles de las vanidades, que soy el primer servidor de todos los melillenses, y lo soy por igual de cualquier condición social, política o religiosa.

De ese mañana al que me refiero lo tenemos que hacer entre todos y para que sea posible tenemos que perseverar y profundizar en los valores del respeto, la tolerancia, la libertad, la solidaridad y la igualdad y tenemos que huir del interesado mensaje fácil y victimista revestido de cualquiera de sus formas, agravios de Oriente-Occidente, medievales históricos o religiosos radicales. Deberíamos ser todos conscientes y fundamentalmente los que tenemos responsabilidades públicas de que vivimos en una ciudad compleja por su composición plural y compleja por su situación geoestratégica. Debemos los representantes públicos no trasladar a Melilla debates y conflictos ajenos a nosotros que pudieran ser embriones de situaciones perversas para Melilla. Está bien que nos solidaricemos con todos aquellos que allende nuestras fronteras sufran las consecuencias de pésimas políticas o de absurdas y arcaicas revoluciones. Está bien que busquemos y deseemos la paz donde desgraciadamente llevan años sin conocerla, pero sería un error peligroso para nuestro futuro el trasladar aquí aquellos graves problemas, aunque sea a modo de debate. Y sería aún peor y demostraría una gravísima irresponsabilidad que de forma partidista quisiéramos aprovecharlos para obtener unos cuantos votos. Tenemos que hacer un esfuerzo entre todos para que eso no ocurra porque estoy seguro que todos queremos una Melilla en paz, en bienestar, en progreso y en libertad.

Así pues ese mañana tenemos que conquistarlo dentro de nuestra nación España, que está a la cabeza del mundo en democracia, en libertad y en solidaridad, a la que pertenecemos todos en este Sur, Melilla, que la cierra y en la que cabemos todos, cristianos, musulmanes, judíos, hindúes y gitanos sin más límites que los fijados por la Constitución de 1978 que nos ha permitido ser la octava potencia económica del mundo y un modelo político a seguir. Unámonos todos y estemos en guardia para rechazar las acciones que pretenden perturbarlo, procedan de donde procedan.

En este mandato popular que comenzamos serán propósito, guía de actuación y prioridades de mi gobierno, las personas. Quiero hacer de la proximidad, de la cercanía, de la inmediatez, de la participación, de la solidaridad con los ciudadanos el eje fundamental del estilo del gobierno de la Ciudad. Para eso y empezando por mí me exigiré y exigiré a mis compañeros el máximo esfuerzo y atención hacia las personas. Trabajaremos dentro de nuestros límites competenciales contra las injusticias sociales que todavía existen en nuestra sociedad, y fomentaremos e impulsaremos el desarrollo social de aquellos colectivos necesitados de una mayor atención. Lucharemos sin descanso y dentro de nuestras posibilidades contra el peor enemigo de nuestra sociedad, el desempleo. Para ello realizaremos un ambicioso Plan de Inversiones que convierta en prioritaria la utilización del trabajo como componente fundamental de las mismas. Asimismo daremos prioridad en la política de gastos a aquellas que redunden en una mayor necesidad de ocupación laboral.

En este orden de atención social anuncio algunas de las medidas que acometeremos:

Extenderemos el Salario de Integración (o IMI) hasta llegar a todas las familias que reúnan las condiciones para recibirlo.

Asimismo incrementaremos la cuantía de las compensaciones económicas familiares en un 25 por ciento. Anuncio también un incremento sustancial en la política sanitaria del sistema de vacunas con la inclusión del programa de vacunación contra el cáncer de cuello uterino (CERVIZ) con carácter gratuito, programa de apoyo a la mujer que se encuentra muy avanzado. Pondremos en funcionamiento también para el curso 2007-2008 el programa de becas, matrículas para todos los estudiantes universitarios, como fórmula de ayudar al estudio y formación universitaria.

Incorporaremos al sistema de ayudas a las familias la gratuidad de todo el material escolar necesario en las Escuelas Infantiles, que se unirá al vigente por el cual subvencionamos el 100 por cien del costo del material escolar de toda la enseñanza primaria y parte de la secundaria.

Implantaremos un sistema de micro créditos para cursar carreras universitarias a aquellas familias que no reúnan los requisitos exigidos en el sistema nacional de becas.

Seguiremos apoyando e incrementaremos en todo lo necesario, la protección y ayuda a todos los colectivos con riesgo de exclusión social para los que habilitaremos un nuevo sistema de impulso laboral y especialmente redoblaremos los esfuerzos en la protección y apoyo al colectivo de mujeres maltratadas.

Íntimamente ligado con lo anterior queremos utilizar instrumentos normativos que animen y estimulen inversiones y que al mismo tiempo cubran otras necesidades sociales, así pues anuncio la inminente creación de una Comisión en el Área de Fomento que inicie los trabajos de modificación del Plan General de Ordenación Urbana actual que data de 1995 con la finalidad de construir una ciudad más compensada en lo urbano, más sostenible en su desarrollo y más asequible en los precios de las viviendas. Tendría por tanto la virtualidad de combatir los excesivos y disparatados precios de un mercado de viviendas que las hacen prohibitivas para una buena parte de la población, aún sabiendo que hay otros factores negativos que inciden en la especulación.

Aquí en este punto llamo a la participación de todos los sectores interesados, desde promotores hasta ecologistas a la colaboración en esta Comisión de Fomento. Pretendo que sea el Plan General de todos los melillenses presentes y futuros.

La estabilidad política y social que desde años disfruta nuestra ciudad es la base fundamental del salto cualitativo que hemos tenido en los últimos tiempos y que además nos permitirá seguir avanzando y progresando en todos los campos que exige una sociedad moderna y a la que nos aplicaremos desarrollando y ejecutando un programa de actuaciones cuatrienal que ya tenemos diseñado y que nace y enlaza con el realizado en esta última legislatura. De ahí que reitere la enorme importancia que tiene el haber llegado a esa estabilidad que es la base de nuestro crecimiento. Por eso a veces no comprendo y me preocupan aquellas voces y actitudes frívolas e irresponsables que siempre están prestas a mover lo necesario para que desde un sentimiento egoísta, pretenden involuciones que sólo pueden traer complicaciones ciudadanas no deseadas y por lo tanto contrarias a la marcha de la ciudad.

Me refería antes a la compleja situación geoestratégica de nuestra ciudad, que no necesita de muchas explicaciones y que continuará en el futuro. Siempre he defendido que necesitamos una política de atención distinta a la que puede requerir una ciudad peninsular y siempre que he tenido ocasión la he demandado. Esto no quiere decir que quiera alcanzar el cenit de la sociedad subvencionada. Significa que necesitamos de apoyos normativos y financieros suficientes para desarrollar la ciudad en todas sus potencialidades, que las tiene a pesar de los obstáculos geográficos. La propia Unión Europea determina a algunas regiones ultraperiféricas como merecedoras de regímenes especiales de ayudas para compensar esos obstáculos naturales de desarrollo. Sólo hay que detenerse en los planteamientos de las comunidades autónomas cuando fijan posiciones diferenciales, como territorio, densidad poblacional, orografía, etc. para determinar a su favor regímenes especiales de compensación.

Eso es algo que deberíamos tener meridianamente claro, empezando por todos los responsables políticos, y ser capaces de sensibilizar, explicar y compartir con los responsables del gobierno central comenzando por su Presidente. Yo invitaría a la complicidad a todos los representantes públicos para trabajar y luchar en esta línea. Se trata de demandar la solidaridad y el sentido común a nuestro gobierno nacional y a los dos grandes partidos nacionales en la atención especial que necesitamos.

En suma se trata de recibir la colaboración franca, comprometida y leal de nuestras instituciones nacionales, al mismo tiempo que estamos dispuestos al mismo grado de compromiso desde la Ciudad para que se haga efectiva esa política de Estado-Ciudad compensatoria de las especiales circunstancias que antes apuntaba. Y esta política conlleva dos tipos de actuaciones: política de gestos y política de ejecución de programa. Sin tener la más mínima duda de la situación de Melilla dentro de España, sin embargo sería muy reconfortante para todos la presencia, en algún momento, de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, que continuaría con las anteriores que efectuaron Don Alfonso XIII y Don Juan de Borbón. Quiero expresar mi deseo de que sea una realidad en un futuro próximo. En esta política de gestos enmarco la visita que nos realizó nuestro Presidente del Gobierno como asimismo la del líder de la oposición que adquirió el compromiso público de su presencia aquí si fuese investido Presidente.

En otro orden y dentro de esa política de programa de actuación quiero exponer un hecho para la reflexión. El agotamiento del sector comercial para mantener el empuje del despegue económico que nos haga crecer, máxime teniendo en cuenta el desarme arancelario entre Marruecos y la Unión Europea. Otro elemento negativo que pesará en las inversiones de la Ciudad es la pérdida de casi un cincuenta por cientos de los Fondos Europeos para el programa 2007-2013. Sería necesario conseguir esas actuaciones que pongan en valor las potencialidades que tenemos y a las que antes me refería. Para ello es fundamental el desarrollo comercial e industrial del Puerto acometiendo el Plan Estratégico de ampliación como motor de la economía de la ciudad; la aprobación por las Cortes de los proyectos de leyes recibidas desde la Ciudad Autónoma referidas a la rebaja hasta el 50 por ciento de la Seguridad Social y la restitución del 100 por cien como indemnización por residencia, una rotunda política de inversiones en infraestructuras y la disposición a ceder suelo estatal a la ciudad.

Son algunas de las actuaciones indispensables para nuestro desarrollo y crecimiento económico y de las que la Ciudad Autónoma está y estará dispuesta a colaborar dentro de aquel diálogo franco y leal mencionado.

Quisiera detenerme sólo un momento en las relaciones de Marruecos y Melilla. Es un hecho notorio el ninguneo oficial de Marruecos con nuestra ciudad que ha impedido hasta el momento algunas fórmulas de colaboración fronteriza como los fondos Interreg o los programas MEDA europeos, que hubiesen elevado el bienestar de los ciudadanos marroquíes más próximos. Pero también es un hecho evidente las buenas relaciones de amistad y colaboración que mantenemos los ciudadanos como vecinos bien avenidos. En este punto también quiero expresar un deseo, que las políticas de Estado se dejen en los foros correspondientes pero que no se trasladen a las políticas de vecindad en las que tendremos muchos instrumentos para la colaboración mutua que beneficie a los ciudadanos fronterizos. Por eso abogaré para que la Ciudad Autónoma de Melilla colabore en todo aquello que sea posible para estrechar más aún las relaciones de amistad que debemos mantener.

Hay varios campos que están abiertos y con un fenomenal potencial, como el turismo, industria en la que se están ejecutando grandes actuaciones en zonas próximas a Melilla y en las que debemos colaborar para beneficio de todos. Es importante y muy positivo que el Marruecos más cercano crezca económicamente y reduzca el insoportable diferencial que mantenemos con ellos del 15 a 1 en la renta per cápita. Espero y deseo el éxito en todos los proyectos que han impulsado.

Honradamente creo y estoy convencido de que es mejor para la ciudad que alcancemos un techo estatutario homologable al resto nacional. Tiene poco sentido la existencia de dos administraciones, a veces con competencias similares o a veces invadiéndolas, en detrimento de una racionalidad en la gestión. Está bien el debate político pero está mal que venza un interés partidista sobre el interés general. Creo que aquí se impone un acuerdo y pronto. Ofrezco y pido lealtad, que la llevaría incluso al compromiso de apartarla del debate partidario, porque es la gran asignatura pendiente que todavía tenemos en 2007, lo que se mire por donde se mire no es nada positivo ni nada de lo que podamos estar contentos los melillenses. Así pues el Gobierno, una vez constituido, retomará con urgencia las avanzadas conversaciones con el Ministerio de Administraciones Públicas y planteará la profundización del diálogo que acabe con el bochornoso tutelaje que algunas materias se nos imponen a los melillenses.

En el orden autonómico también estaremos atentos a la futura Ley de Financiación Autonómica y concretamente al Fondo de Compensación Interterritorial, instrumento por excelencia de la solidaridad y cohesión nacional en el que esperamos al duplicarlo, compensar en parte la pérdida de Fondos Europeos. Trabajaremos para que esto sea así.

En estos próximos cuatro años ampliaremos el compromiso que el 27 de mayo contrajimos con los melillenses, partimos con la ventaja de que ya me conocen y por eso saben que si anunciamos compromisos son para cumplirlos, y que una manifestación en ese sentido nunca comportará una frase grandilocuente o un puro artificio. Por eso puedo afirmar que trabajaremos incansablemente para realizar esas 456 propuestas que, para mejorar la vida de los ciudadanos, ofrecimos en campaña. Será nuestro guión diario de trabajo abarcando éste los campos de actuación necesarios para mejorar la sociedad local. Y decía, nuevamente te ofrezco un proyecto de gestión para nuestra ciudad. Ahora lo hago con la experiencia de ejecución de un programa anterior que nos ha servido a todos para construir la ciudad que todos queremos y nos merecemos, una Melilla más hermosa, más justa, más moderna y con más servicios. A partir de aquí y con ese aval hemos elaborado una serie de propuestas que nos permitirán construir un auténtico espacio para la convivencia en la que siempre hemos soñado y de la que todos nos sintamos orgullosos. Una ciudad en positivo, donde el auténtico protagonista siga siendo el ciudadano y donde exista una Administración más cercana, de calidad y que funcione.

Antes de terminar quisiera tener un recuerdo y enviarle un mensaje de apoyo y simpatía a todos los melillenses que viven fuera de España o en otras ciudades españolas, pues también ellos en su inmensa mayoría quieren y hacen Melilla. Por ello seguiremos impulsando la política de acercamiento y hermanamiento con otras ciudades y fundamentalmente con ellos.

En esta muy centenaria ciudad se nos abre de nuevo una puerta de esperanza, un nuevo proyecto para la nueva Melilla que entre todos estamos haciendo, una nueva oportunidad para que todos mejoren, una nueva ocasión para demostrar que es posible y verdad la convivencia, la solidaridad y el respeto, una nueva ilusión para creer en el mañana que ya estamos haciendo y una nueva y renovada convicción de que tenemos por delante un gran futuro en esta gran ciudad que día a día conquistamos con el esfuerzo de todos los melillenses en esa sublime y gran tarea a la que nuevamente os invito.

**Juan José Imbroda Ortíz Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla**