Reportaje

Eclosiona la comunidad israelita melillense con las fiestas de Yom Kippur y las Cabañas

Las fundamentales del calendario religioso hebreo

Publicada en InfoMelilla el 21 de septiembre de 2007

S.R./InfoMelilla.com

Un millar de melillenses judíos se apresta a celebrar las dos más importantes fiestas del calendario hebrero. El Gran Perdón y Las Cabañas. Arrepentimiento y celebración de la liberación de la liberación de los israelitas por Ramsés II jalonan las más importantes celebraciones judías.

El Yom Kippur es la festividad más solemne del calendario judío, al final de los diez Días Austeros o Temibles (Yamim Noraim). Se celebra entre septiembre y octubre. Entre Año Nuevo (Ros-ha-saná) y Yom Kipur pasan diez días (Aséret Yemé Tesubá) de arrepentimiento y penitencia en los que era costumbre visitar las tumbas de los antepasados. El Yom Kipur comienza la víspera por la tarde, en la que hay obligación de reconciliarse y solicitar el perdón de aquellos a los que se haya ofendido.

Es un día de riguroso ayuno en el que no está permitido comer, beber, bañarse, perfumarse, llevar calzado de cuero, tener relaciones sexuales, ni por supuesto hacer ninguno de los trabajos prohibidos en sábado. A los niños se les va acostumbrando poco a poco al ayuno, hasta que a la edad de trece años deben seguirlo como sus padres.

Es una fecha solemne pero no triste y toda la liturgia está orientada a lograr el perdón de los pecados cometidos durante el año. Hay curiosas costumbres anejas a esta fiesta, como es la de Expiación (kapará), consistente en sacrificar en las vísperas un gallo por cada varón y una gallina por cada hembra como rescate simbólico de los pecados; antes de degollar el ave, el sacrificador (sojet) la sostiene describiendo un círculo sobre la cabeza de la persona de cuyos pecados se hace el rescate.

La celebración se inicia en la sinagoga con la plegaria «Kol nidré» («Todos los votos»), cuya composición se atribuye a los judíos españoles de tiempos del rey visigodo Recaredo. Por esta plegaria se anulan todos los votos. En otra de ellas se describe un tribunal divino en el que se sopesan las acciones de cada persona. Entre los sefardíes se recitan composiciones de Selomó ibn Gabirol de Yehudá Haleví y de otros poetas hispanojudíos.

Los varones deben vestir de blanco en recuerdo del pasaje de Isaías 1, 18: «Aun si vuestros pecados fuesen rojos como la púrpura se emblanquecerán como la nieve». También son blancos los adornos textiles de la sinagoga en la que se encienden todas las luces. Los judíos, incluso los no ortodoxos, pasan el día entero o su mayor parte en la sinagoga y no calzan zapatos de cuero sino otro calzado penitencial.

Antes de acabar el servicio, se hace sonar el cuerno de morueco (sofar) para anunciar el final del ayuno e indicar que Dios ha escuchado las oraciones y ha concedido el perdón de los pecados.

Cabañas La fiesta de las Cabañas (Sukot) se celebra durante ocho días, del 15 al 22 de Tisrí (entre septiembre y octubre). En ella se conmemora el tiempo en que el pueblo de Israel, tras su salida de Egipto, anduvo errante por el desierto habitando en sencillas tiendas; esta celebración se fundió con otra de carácter agrícola, la fiesta de la vendimia y de la cosecha. En recuerdo de ambos hechos, cada familia debe construir una cabañuela (suká) en un lugar a cielo abierto, en la que es costumbre que se hagan las comidas durante la fiesta en especial la cena de la primera noche.

La suká debe ser una pequeña construcción temporal que tenga al menos tres paredes y cuyo techo debe estar cubierto con ramas y hojas que protejan de la luz del sol pero que permitan ver las estrellas y para recordar al hombre su confianza en el Señor del que viene toda ayuda. Hay que amueblarla como la propia casa y adornarla con productos relacionados con el campo: flores, frutos (uvas, granadas, higos, etc.), guirnaldas, etc. Además de tapices, cuadros, cadenetas, farolillos y cuantos elementos se consideren necesarios. Algunas sukot son verdaderas obras de arte. En la sinagoga se utilizan una serie de productos agrícolas de carácter simbólico. En la mano izquierda se coge un cítrico (etrog) y en la derecha un ramo formado por una rama de palmera o palma (lulab), tres ramitas de mirto (hadás) y dos ramas de sauce (arabá). El ramo se agita tres veces en dirección a oriente, sur, occidente y norte y luego hacia arriba y hacia abajo. Los cítricos (etroguim) se conservan en artísticos estuches de plata u otro material noble y se caracterizan por su hermosa ornamentación.

Según la tradición siete huéspedes notables (uspizim) visitan la suká durante la fiesta: Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Aarón y David, cuyos nombres se recogen en un grabado o placa que adorna las paredes de la suká ; el huésped de cada día es invitado en una oración antes de la comida. Es costumbre leer en la fiesta el Eclesiastés (Kohélet) que contrasta con el ambiente festivo que se respira.

Una ceremonia importante de esta fiesta es la de la petición de las lluvias para el invierno que entra. Al final de Sukot se celebra la fiesta de la «Alegría de la Ley» (Simjat Torá)en la que se exalta la ley revelada por Dios a su pueblo. Se celebra con grandes manifestaciones de alegría paseando en procesión siete veces los rollos de la Ley entorno al estrado de lectura (tebá), cantando y bailando. Los personajes centrales de esta fiesta son el novio de la Ley (jatán Torá) y el novio del Génesis (jatán beresit), a quienes corresponde leer la última y la primera parte del texto sagrado en un ritual que recuerda el de una ceremonia nupcial.