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De cara a la llegada del verano y el buen tiempo

El Club Scorpio de Aventuras construye todo un complejo de descanso, ocio y naturaleza en la playa de La Bocana

Se crea un complejo de bungalows, se incrementan las especies animales autóctonas con dos dromedarios de Tombouctoú y, como siempre, se cuenta con la máxima colaboración de las autoridades marroquíes.

Publicada en InfoMelilla el 18 de abril de 2007

S.R./InfoMelilla.com

Tras las numerosas actividades desarrolladas en lo que va de año por el Club Scorpio de Aventuras, y ya finalizado el puente de Semana Santa, este club vuelca todo su potencial en finalizar su campamento y zona de acampadas que posee en la playa denominada Bocana, que según su presidente Gregorio Hernández, si no surge ningún problema debería estar terminado en su totalidad a principios del próximo mes de junio.

“Muchísimas han sido las vicisitudes y esfuerzos desarrollados para llevar a buen puerto la construcción de ese centro de descanso, actividades lúdicas y de naturaleza, como va a ser el referido campamento”, señala el club.

Nada de esto se hubiese podido realizar de no ser por el interés y la ayuda prestadas por las principales autoridades y organismos con competencias en la región de Nador, como así mismo el interés prestado en la tramitación de los correspondientes permisos por el cónsul general de España en la región de Nador.

También destacan el esfuerzo prestado desinteresadamente por el socio Antonio González, encargado del diseño y construcción de los bungalows y otros servicios, como también a los miembros de la Junta Directiva del Club Scorpio encargados de supervisar y colaborar en el montaje del mismo.

Para empezar con el montaje, se tuvo que alquilar una carpintería completa junto con el personal de la misma, también montar un taller de herrería para la construcción de todos los herrajes de las casas de madera, servicios, duchas, puertas, portalón de entrada, parque infantil, etc…y la adquisición de la maquinaria necesaria para la manipulación y construcción de las múltiples piezas necesarias, como, taladradoras, soldadoras, compresores, maquinas de clavar, sierras mecánicas, etc…

Otro capítulo aparte ha sido el transporte de todo el material necesario para el montaje de todas las instalaciones del campamento incluidos los bungalow, hasta la zona de acampada distante de Nador unos 19 kilómetros.

En tiempo normal el traslado se realizaba casi con normalidad, pero en invierno y con la pista intransitable resultaba a veces un infierno llevar al mismo el material, teniendo a veces que utilizar una pala mecánica para abrir la pista inundada por la arena y las aguas del mar, otras veces había que abastecer a los guardas y trabajadores por barca a trabes de la Mar Chica, por encontrarse la pista completamente inundada e intransitable para toda clase de vehículos de tracción mecánica.

Otro enemigo con el que había que luchar y contar con el, era el “maldito viento de poniente, y los temporales de levante que nos azotaban, constantemente como queriendo poner a pruebas nuestra paciencia y voluntad, pero eso no hicieron variar nuestra perseverancia, y voluntad de llevar a buen puerto nuestro proyecto”.

También es de resaltar las peripecias y anécdotas habidas para conseguir “traernos del desierto a una pareja de jóvenes dromedarios y posteriormente a un saharaui llamado Omar, maestro en la doma de estos animales, que estuvo con nosotros dos meses dándonos unas clases magistrales en la doma de Tombouctou y Ubira que es así como se llaman nuestra joven pareja de dromedarios, que han incrementado nuestra simpática y pequeña granja de animales autóctonos de este bonito país”.