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Éxito de organización

El deporte de la canasta dinamiza y promociona a Melilla gracias a la Copa del Príncipe de España

La decana de la competición ha demostrado con creces su hospitalidad y rigor a la hora de organizar un acontecimiento de máximo nivel.

Publicada en MeliYa el 28 de enero de 2007

Salvador Rámírez

León, Cantabria, Los Barrios y Melilla, los cuatro protagonistas de la Copa del Príncipe. No, esta no es una crónica de deportes sino, más bien, el deseo de destacar todo un acontecimiento social que ha tenido lugar en Melillla, que ha lanzado la imagen de la ciudad por los cuatro confines y que ha permitido que 5.000 almas disfruten del deporte de la canasta, que no es poco, vaya.

Cuando la polémica política desembarca en el campo de las iniciativas y proyectos, la pregunta es obvia “¿ha merecido la pena??. Sí, la Copa del Principe en Melilla -resultados deportivos al margen- ha merecido mucho la pena para la ciudad.

Centenar y medio de personas han conocido Melilla, equipo de Televisión Española incluido. Antes y después del torneo en sí, el deporte español se ha fijado con interés en la ciudad, una ciudad, por cierto, “ que es la decana de la competición?, lo dice el propio presidente de Melilla, Juan José Imbroda.

El mandatario autonómico ha aprovechado la ocasión para hacer un retrato a su pueblo: “una ciudad multicultural, abierta, mediterránea,… que agradece mucho la visita de los peninsulares y que es un ejemplo para el mundo entero de convivencia con diferentes culturas de una forma tolerante?.

Pues ese pueblo ha vibrado gracias al baloncesto, lo ha pasado bien. Ha sido saludable. Palabras, de nuevo, de Imbroda: “al deporte como sinónimo de salua y fomento de valores sociales hay que añadirle que la Copa del Príncipe tiene todos los ingredientes para divertirnos, emoción, dramatismo, sorpresa, talento?.

Todas las previsiones -menos el anhelo deportivo, claro- se cumplieron. Objetivo conseguido. La Copa del Príncipe ha dinamizado a una ciudad necesitada de emociones, la ha promocionado de cara al exterior y ha consolidado la vocación 'canastera' de Melilla. Es decir, quienes han organizado han triunfado.