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El endeudamiento también se mueve al alza
El impacto inflacionista en Melilla ha crecido un 20,3 por ciento a lo largo de los cinco últimos años con consecuencia del precio del euro
Nos sentimos más pobres, y algo hay de verdad en ello, porque, en ese periodo, mientras los salarios han subido en España en torno al 13,5 por ciento, los precios de consumo se han encarecido el 17,2 por ciento entre enero de 2002, cuando llegó el euro, y diciembre de 2006.
Publicada en InfoMelilla el 30 de enero de 2007
Aunque el nivel de endeudamiento ha convertido todo el pasado año en una 'cuesta permanente', superar el 'repecho de enero', con secuelas navideñas y rebajas de invierno incluidas, sigue teniendo su mérito, informa Terra Actualidad.
El euro físico, el de las monedas y billetes con las que pagamos las compras y más de 300 millones de europeos, cumple cinco años de existencia, y los españoles, junto con los franceses, están entre los ciudadanos más perjudicados en sus economías por la implantación de la moneda única.
Los datos del INE permiten, además, conocer cuales han sido las provincias que han padecido mayor impacto inflacionista general desde la introducción del euro físico.
La comparación sitúa en primeras posiciones a Melilla, con un 20,3 por ciento de aumento de los precios en los últimos cinco años), Murcia con un 19,2 por ciento, Girona (con un 8,9 por ciento, y nuestra provincia de Almería junto Lleida con un 18,7 por ciento respectivamente. En el extremo opuesto, los menores incrementos se localizan en Santa Cruz de Tenerife (12 por ciento), Las Palmas de Gran Canaria (13,2 por ciento), Badajoz (14 por ciento) y Palencia (14,9 por ciento).
Nos sentimos más pobres, y algo hay de verdad en ello, porque, en ese periodo, mientras los salarios han subido en España en torno al 13,5 por ciento, los precios de consumo se han encarecido el 17,2 por ciento entre enero de 2002, cuando llegó el euro, y diciembre de 2006. Y ese repunte ha sido superior al 25 por ciento en los gastos básicos de cada día, desde el pan y la fruta hasta la consumición de un café, la factura del restaurante o la caña de cerveza. Son esos gastos cotidianos y de bolsillo, los que vienen a suponer entre el 35 por ciento y el 40 por ciento del total, los que llevan a los consumidores a experimentar el sentimiento deque todo ha subido mucho.