Opinión
El innato deseo de rezar
Publicada en InfoMelilla el 30 de mayo de 2007
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
En más de una persona de edad avanzada despierta el deseo de rezar. También para esto es válido el tener que aprender. No deberíamos recitar nuestras oraciones como letanías. Rezar significa llegar a ser, hacer que la oración se convierta en vida. Quien rece así, no necesitará iglesias construidas de piedra si no solamente el aposento tranquilo del que habló Jesús, el Cristo, para retirarse a lo más interno, a lo más sagrado, que brilla en la profundidad de nuestra alma.
Rezar con fortaleza de fe significa volverse tranquilo, pues a partir de una oración con fortaleza de fe despiertan confianza y entrega. La entrega al gran manantial inagotable de la luz en nosotros, a lo más sagrado en el fondo del alma, ayuda al que reza de verdad, pues entonces la vida se convierte en plenitud. Una vida con consciencia de la meta significa entonces vida plena. Los días grises y opacos del pasado morirán. La luz en la persona que reza se volverá más luminosa, más perceptible, de forma que en él va madurando el siguiente pensamiento: Yo camino hacia la vida más elevada, hacia la existencia perfecta.
La naturaleza nos enseña a olvidar lo viejo, lo hecho y cancelado, a afirmar lo nuevo y venidero, pues inmortal es el alma. En lo profundo de nuestra alma está el tesoro de la eternidad. Para encontrarlo, hay que ponerse de camino. Quien se acerque al tesoro, sentirá también la ganancia – es la vida eterna, el SER.
Vida Universal