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El Nido: ¡Qué pena, murió mi buen amigo Manolo Escaño . . .!

La verdad es que no sé a ciencia cierta cómo me he podido atrever a escribir estas líneas, sobre todo porque esto es algo que se tiene que llevar muy adentro y tragárselo uno como buenamente pueda, pero también veo merecido que Melilla sepa que el bueno de Manolo Escaño, ex jugador de fútbol entre otros equipos de su eterna Guardia de Franco de su entrañable Barrio de la Victoria, Gimnástico Melilla y Melilla CF entre otros, nos ha dejado

Publicada en InfoMelilla el 6 de junio de 2007

Salvador González

Me lo dijo mi otro buen amigo, Sebas, el eterno “farmaceutico” del Barrio de la Victoria :”Chiqui que se han llevado a Escaño para Málaga, que le ha dado un “jamacuco” y que está muy mal, estuvo mucho tiempo inconsciente . . .”; pero la fatal noticia me la dio en la entrega de trofeos de final de temporada de la Unión Deportiva Melilla, mi otro amigo, José María Jáuregui, colegiado de fútbol, además de forma seca, de la única manera que se suelen decir estas cosas “Pájaro, ha muerto Manolo Escaño…!

Pero la primera, noticia al tiempo entrañaba la lógica esperanza de que al ver nuevamente a Sebas, me dijera todo lo contrario, es decir que se estaba recuperando y que iba a estar con nosotros dentro de un tiempo mas o menos prolongado, pero de nuevo a estar entre nosotros.

Lamentablemente no ha sido así, su corazón ha sido, digamos que demasiado egoísta con Manolo, no le ha querido dar más oportunidades y se puso en la siempre eterna huelga de latidos, ¡que putada Manolo, amigo!

A la mente se me vienen muchísimos recuerdos tanto deportivos como extradeportivos.

Allá por los inicios de los setenta, Manolo Escaño, que por cierto era gemelo con otro hermano fallecido con anterioridad, tenía un Wolswagen escarabajo, el 1300 y nos dábamos unos paseos bonitos por toda la ciudad, casi siempre por la noche.

Recuerdo que quedábamos con toda la pandilla en la muralla del nuestro barrio, -mi segundo barrio, el primero Cabrerizas- el Barrio de la Victoria y tomábamos siempre refrescos, de verdad que eran refrescos.

A Manolo y a mí nos encantaba el ya desaparecido “Fruchampang” con un intenso sabor a fresa ácida buenísimo.

A lo que íbamos, que una noche nos compramos un par de botellas y las íbamos tomando en el coche, nos paró la policía local, -por aquel entonces policía municipal- al vernos beber, y recuerdo que Manolo le dijo a uno de los agentes, “Jefe si ahora resulta que el “Fruchampang” coloca, apaga y vámonos”.

Como jugador de fútbol, era sencillamente genial, tenía un don, una especie de magia que se la he visto a pocos jugadores locales.

Era elegante, fino, de los que ahora costarían muchísimos millones de euros, era sencillamente técnico a rabiar, no daba un mal pase, no malgastaba metros en hacer cosas raras, siempre a lo seguro, porque sabía hacerlo.

Lo recuerdo como el artífice del ascenso del Gimnástico de Cabrerizas a tercera división nacional en la temporada 1975-76 y por tanto como el principal protagonista de la no desaparición de la actual Unión Deportiva Melilla ya que en esa misma temporada el Melilla Club de Fútbol descendió de categoría con Ausina Tur en el banquillo el que vino además de dirigir a la selección guatemalteca de fútbol, pero al hacerse filial con el Gimnástico de Cabrerizas, cuyo presidente era el también ya desaparecido Antonio Olmedilla, volvió a recuperar el terreno perdido, llegándose a llamar Gimnástico Melilla Club de Fútbol, que fue cuando con el también recordado y desaparecido Ayu Lalchandani como presidente, se firmaría a Evaristo Carrió como técnico en su primera etapa azulina y junto a él llegaron jugadores tales como los alicantinos, Franco, Sancho, Navarro y canterazos como Silva o Santi, mi hermano, actualmente militar y destinado en Tenerife.

Por cierto en aquella eliminatoria, el equipo de mi barrio, Cabrerizas, se midió al campeón de Ceuta por aquel entonces el Club Deportivo O’Donnell; aquí en el “Alvarez Claro” se les venció por 3-0, con goles de Purri, Bernal y Escaño y en el “Alfonso Murube” de Ceuta se vencía también por 2-4 con goles melillenses, dos de Manolo Escaño, uno de Bernal y otro de “Pelao”, hermano del también ya fallecido Diego Mendez que era defensa del Gimnástico y también disputó dicha eliminatoria de ascenso a la tercera división ¡Joder, que tiempos!

Recuerdo que el Gimnástico necesitaba un revulsivo y decidió firmar a Manolo Escaño pero cuanto no recuerdo ahora es su equipo de procedencia.

También lo recuerdo de chavalillo en su primer equipo, el del barrio de la Victoria, la Guardia de Franco, cuyo presidente y entrenador, también ya desaparecido era Miguel Martínez, ese hombre corpulento y bonachón que vivía en la plazoleta (padre de mi íntimo amigo Miguel Angel Martínez Simó, ex cantante del mítico grupo melillense Los Dinguels y desde hace ya mas de dos décadas residiendo en Madrid) y al que tanto le gustaba el deporte.

Era un auténtico futbolista, de los que ahora les llaman “crack”; le llamábamos el Cruiff melillense, por las diabluras que hacía con el esférico . . . ¡Qué gozada verle jugar, de verdad, era para estar viéndolo todos los días y no te cansabas de hacerlo!

En fin, que se nos ha ido Manolo, Manolo Escaño, un buen amigo de todos, una persona que sé, quería a todos menos a él mismo, porque a decir verdad me da la impresión Manolo, amigo, que no te cuidabas como deberías, sobre todo a raíz de tu tremenda intervención a corazón abierto, pero ahí no pudimos entrar nadie, eso lo decidístes sólo tú.

Bueno, Manolo, amigo, yo no tengo ni ida de donde puedas estar ahora, pero seguro que seguirás con tu empeño de que el fútbol es lo mas bonito que has visto jamás, que no siempre los jugadores mas caros suelen ser los mejores y sobre todo que sepas que te vamos a echar mucho de menos, en fin Manolo, ya sabes lo triste que son estas cosas.

Adiós Escaño, amigo, hasta siempre.