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Fin de semana de homenaje a la fidelidad en el Club Marítimo
El Club presidido por Manuel ngel Quevedo ha ofrecido un homenaje a sus socios más antiguos
Publicada en MeliYa el 18 de junio de 2007
El Salón principal del Real Club Marítimo de Melilla se ha vestido de gala este fin de semana para acoger un emotivo acto en el que se impuso la Insignia de Oro a los socios más antiguos de la entidad, así como a directivos y a personalidades de la Ciudad. En total se impusieron 32 insignias, en lo que supuso un homenaje a estas personas, que en la mayoría de los casos han sido testigos directivos del día a día de este Club Marítimo, desde su fundación en el año 1944.
Esta insignia se ha constituido como la más alta distinción social del Real Club Marítimo de Melilla, por lo que su actual presidente, Manuel ngel Quevedo, significó su deseo, en nombre de la Junta Directiva, de que “llevéis esta insignia con todo el honor que se merece?.
Esta es la primera imposición de este tipo que se realiza en Club Marítimo y surgió del “arduo e ilusionante trabajo? que tuvo que desarrollar la entidad para la obtención de la catalogación de “Real Club Marítimo?, alcanzada durante el año pasado. Hubo que recopilar la historia del club, apuntó su presidente, por lo que nació la idea de homenajear a los socios que han sido testigos de ella. Por tal motivo, se elaboró una normativa que sirva de base, en años sucesivos, para este reconocimiento público y homenaje.
Manuel ngel Quevedo, que junto a sus directivos había puesto todo su empeño en que este acto tuviera el realce que se merecía, fue el encargado de conducir esta imposición de insignias, que comenzó con el reconocimiento a los dos ex presidentes que le antecedieron en el cargo. De esta forma, Carlos Meliveo Reynaldo y Carlos Rivas Martín recibieron su insignia de manos del propio Quevedo, quien dio pie para que éstos se las impusieran a los directivos, anteriores y actuales, que han cumplido un determinado número de años en sus respectivos cargos. En este caso, fueron homenajeados Rafael Imbroda, Antonio Pérez, Juan Sierra, Paulino Gómez y Emilio Ubago.
Esta primera imposición tuvo a 34 socios como protagonistas, aunque de ellos únicamente 22 acudieron a la cita. El resto, al no poder participar en el acto, recibirán en próximas fechas tal distinción. El denominador común era su más de medio siglo de pertenencia al Club Marítimo. De hecho, todos ellos contaban entre 63 y 52 años de antigüedad, por lo que en el caso de Pilar Heptener, la socia más antigua de todos los homenajeados este domingo, se considera como una de las personas que ha visto crecer la entidad, desde que germinó esta entidad en el año 1944.
Al margen de los socios y directivos, el Real Club Marítimo también hizo entrega de otras tres insignias, tal y como se refleja en la normativa al efecto, para las personas que se hayan caracterizado por un especial apoyo a la entidad o por prestaciones singulares a la sociedad melillense en general. Así, uno de los momentos más emotivos del acto fue cuando Manuel ngel Quevedo le imponía la insignia a Antonio Ortega, que ha sido un ejemplar empleado del Club Marítimo durante treinta años, hasta cuando en 2004 se jubilaba. El homenajeado, con enorme emoción, apenas articuló palabra para dar las gracias a todos. A continuación, recibían la Insignia de Oro el viceconsejero de Deportes de la Ciudad Autónoma en funciones, Francisco Robles, al que se le reconocía su contribución a la promoción de los deportes náuticos, en concreto la vela, y el presidente de la Ciudad Autónoma en funciones, Juan José Imbroda, por su labor en el desarrollo de la Ciudad.
Esta primera imposición de la Insignia de Oro del Real Club Marítimo de Melilla concluía con la firma de todos los homenajeados en el Libro de Honor, en el que quedaba inmortalizado este sencillo, pero entrañable acto.