Opinión
Fusilados
Publicada en InfoMelilla el 3 de mayo de 2007
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de José Sogorb, no del portal.
El pasado 1 de Mayo -Día de los Trabajadores o Fiesta del Trabajo- se celebró en el viejo cementerio de Elche un homenaje a jóvenes sindicalistas ilicitanos fusilados en 1939 y 1940 por la dictadura, cuyos cuerpos se enterraron en una fosa común hasta que en los años 60 ésta se destruyó tratándose en parte como basura y lanzándose los restos a un osario sellado con una tapa de alcantarillado. El acto resultó emotivo y multitudinario. Se llevó a cabo, tras convocatoria del investigador Jose Antonio Carrasco–artifice de la propuesta de retirada del título de Hijo Adoptivo a Franco- donde se enterró estos trabajadores republicanos ilicitanos cuyo único ‘delito’ común –líderes de UGT, militantes del PSOE, PCE y JSE- fue, defender unos ideales desde su juventud, porque la mayoría no sobrepasaba los 38 años. Más de un centenar de personas honraron a quienes perdieron sus vidas por una buena causa y unos ideales justos, destacando del público, la ‘plana mayor’ del PSOE prácticamente en pleno con sus ediles, varios dirigentes de CC.OO. y UGT –encabezados por sus secretarios generales locales-, directivos de entitades culturales como el Ateneo Republicano ‘Nazario Gonzalez’, el ‘Casal Jaume I’ y el Grup Cultural Ilicità ‘Tonico Sansano’, líderes y candidatos de partidos como EU, BNV, ERC-ERPV, MUP e Izquierda Republicana, miembros de Joves Socialistes, artistas, escritores, etcétera.
Conmocionó a los presentes el banderín que Carrasco enarboló, obsequio de unos obreros rusos y envejecido por los avatares de la guerra, manchado de sangre de defensores de la libertad. Pero la nota melancólica, nostálgica y triste, la puso el escritor local Eduardo Boix al recitar una poesía dedicada a Miguel Hernández y un poema social en prosa de Gil de Biedma, muy idóneos y apropiados para el momento. El investigador ilicitano Carrasco Pacheco ofreció un desgarrador y apasionado discurso en perfecto valenciano y de excelente oratoria en el lugar de enterramiento de los fusilados ante la bandera republicana, un arbolito y la tapadera de alcantarillado que les oculta. Hizo una reseña histórica, rindiéndoles homenaje, recalcando la injusticia y la atrocidad que se cometió con ellos. La suelta de palomas como gesto a la Paz y la Libertad junto a familiares de los fusilados fue acompañada por la ‘Colla de Dolçaina i Tabalet El Caixcabot’ a los sones de ‘La Internacional’ y del ‘Himno de Riego’ levantando entusiastas gritos republicanos. Carrasco emplazó a todos los presentes a continuar celebrando anualmente en fraternidad, cada 1 de Mayo, este homenaje al centenar de jóvenes ilicitanos fusilados con el objeto de mantener viva su memoria, activos sus ideales y fresco su recuerdo como un ejemplo para las actuales y futuras generaciones con el propósito de que jamás se repita una historia fraticida, nunca más.