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Guelaya critica la actuación del Gobierno local en el día sin coches y aboga por otras medidas que fomenten la movilidad sostenible
Los ecologistas de Melilla creen que la celebración del Día sin Coches en Melilla es “simplemente un insulto a los melillenses”
Publicada en InfoMelilla el 24 de septiembre de 2007
Tras la celebración el pasado sábado del día “La ciudad sin mi coche”, el colectivo ecologista Guelaya ha salido al paso para realizar una dura crítica a actuación del Gobierno local durante dicha jornada. Una jornada en la que se limitó, ha dicho, “a cortar el Paseo Marítimo con el resultado de cabrear a unos cuantos conductores que no se enteran de qué va la cosa, y acabar pensando todos que sin coches no podemos vivir”.
Los ecologistas melillenses han recordado que la celebración de este día forma parte de una convocatoria internacional apoyada en la Unión Europea por la propia Comisión, y en la que participan miles los ayuntamientos que, como norma general, “van con la hipocresía por delante, ya que se gasta mucho menos en fomentar la movilidad sostenible que en el fomento del vehículo particular”.
El caso de Melilla en particular lo consideran “extremo”, ya que “después de pasar todo el año buscando financiación para crear nuevas carreteras de ronda-circunvalación con las que sepultar el poco espacio libre que nos queda, después de fomentar el culto al motor con carreras de vehículos, de ruidosas pistas de motocross y quads y de turismo motorizado, y después de jurar el presidente, Juan José Imbroda, que mientras él mande no habrá más peatonalizaciones, los melillenses siguen yendo al trabajo con vehículos de 200 caballos, los ciclistas se juegan el tipo y el transporte público existe casi exclusivamente para el trasiego de fronterizos hacia el centro”.
En opinión de Guelaya, actualmente los coches lo ocupan todo. Tanto es así, que “los barrios se hacen para los coches y en horas punta circular se convierte en un infierno”. Frente a esto, aseguran, “no existe ni una sola política de movilidad sostenible. Ni siquiera en la infame Agenda 21 de la Ciudad Autónoma aparece algún título parecido, tan solo alguna referencia en infinitivo al transporte público”.
Por el contrario, y mientras esto sucede en Melilla, “en muchas ciudades del mundo inventan fórmulas para una movilidad más sostenible, para que todo el mundo incluido ancianos, jóvenes y personas sin coche puedan moverse con comodidad, y además aportar un grano de arena para parar el cambio climático”. Además, en algunos lugares, aseguran, el día sin coches “se convierte en en el día para presentar nuevas calles peatonales, probar nuevas formas de transporte público, obligar a los ciudadanos a compartir el coche, y un largo etcétera de iniciativas. Sin embargo, al menos en Melilla, topamos con la poca preparación y capacidad de nuestros gobernantes incapaces de salir de arcaicas mentalidades desarrollistas y crear la dinámica suficiente para cambiar las cosas con ideas originales y políticas participativas”.
Por todo ello, los ecologistas de Melilla creen que la celebración del Día sin Coches en Melilla es “simplemente un insulto a los melillenses”, ya que “pensar que cortar el Paseo Marítimo unas cuantas horas y hacer algún inútil manifiesto, puede llegar a contrarrestar todas las fórmulas utilizadas para fomentar la circulación en vehículo privado es simplemente una idiotez”.
Por último, Guelaya ha abogado por la implantación en Melilla de un verdadero tejido de pequeños autobuses rápidos y cómodos que unan toda la ciudad, por facilitar la circulación para los ciclistas, por reservar el centro de la ciudad para los peatones y el servicios públicos y, en definitiva, por plantear una política de movilidad para todos”.