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El PSOE despide a su gran militante y amigo
Juan Jaime Rullant deja una impronta inolvidable en la familia socialista melillense a la que siempre estuvo unido
Durante estos años de pocos recursos, el viejo almacén de la “Perfumería Eva”, de la que era propietario, fue un activo fundamental para el partido socialista y sus militantes.
Publicada en InfoMelilla el 7 de marzo de 2007
Comisión Ejecutiva Regional del PSME-PSOE
Hace apenas dos días, fallecía Juan Jaime Rullant Vals, militante socialista, a los 56 años de edad.
Juan Jaime Rullant se afilió al PSME-PSOE en 1984, pero muchos años antes se había comprometido con el socialismo melillense. En los años más inciertos de la democracia española, Juan Jaime, sin ser afiliado, puso su trabajo personal y su patrimonio empresarial al servicio de la causa socialista, trabajando incansablemente por la consolidación de la democracia en Melilla.
Durante estos años de pocos recursos, el viejo almacén de la “Perfumería Eva”, de la que era propietario, fue un activo fundamental para el partido socialista y sus militantes. El déficit patrimonial con el que los socialistas accedimos a las primeras elecciones pudo ser superado con su generosidad, su trabajo, ilusión y entrega.
Mañana, cuando la historia venga a contar los protagonistas de la transición en Melilla, no encontrarán datos que permitan identificar y cuantificar la importancia de personas como él. Juan Jaime que nunca quiso formar parte de una Ejecutiva, ni tener cargos públicos, siempre estuvo presente y comprometido con el trabajo de todas, colaborando desinteresadamente con aquellos que a lo largo del tiempo representaron al ideario socialista.
En las organizaciones políticas sabemos de la calidad de militantes como Juan Jaime Rullant, de su importancia y de su inestimable colaboración para que las ideas estén por encima de los protagonismos.
Juan Jaime, que siempre fue un referente en la historia del socialismo melillense, ha pasado a forma parte de la misma, igual que su abuelo y su padre. Nos deja como legado su incalculable entrega, sus convicciones y su fidelidad a unas ideas por las que su familia pagó en la trágica historia de España un alto precio. Juan Jaime, como el resto de su familia, fue una víctima de la reprensión franquista que siempre puso por delante de su dolor la necesidad de concordia y reconciliación entre españoles.
Cada primero de mayo, cuando la familia socialista visitaba a los asesinados por el régimen franquista y depositaba flores en la tumba familiar, Juan Jaime se retiraba, cabeza y dolor agachados, y oía como otros explicaban lo que él podía explicar mejor que nadie. Este año, echaremos de menos su presencia, su discreción, pero estamos seguro que en algún lugar, junto a su abuelo y su padre, observarán como los socialistas melillenses persisten en honrar las ideas a las que ellos tanto entregaron.
Por ello, ahora más que nunca, “Salud compañero”.