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Carta del presidente de Melilla

Juan José Imbroda: "el Día de la Mujer es una jornada festiva, es un día de orgullo para las mujeres y un día reivindicativo"

No rebajemos el valor del Día porque de esta forma sólo daríamos fuerza a aquellos que minusvaloran a las mujeres, las desprecian y las quieren encadenar física y espiritualmente.

Publicada en InfoMelilla el 8 de marzo de 2007

Juan José Imbroda

Desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidiera en 1975 crear el Día Internacional de la Mujer han transcurrido más de treinta años de avances y algún que otro retroceso en la lucha por la igualdad pero, sin entrar a valorar lo conseguido, resulta incuestionable que esta convocatoria fue una feliz iniciativa que si no existiera habría que organizarla.

Juan José Imbroda
Juan José Imbroda

El Día de la Mujer es una fecha en rojo en el calendario, es una jornada simbólica que debe recoger todo el esfuerzo y la sensibilidad que a lo largo de un año se ha desarrollado en una sociedad que se precia de respetar y alentar los derechos de las mujeres y que se enfrenta a cualquier discriminación que intente rebajar estas conquistas.

El Día de la Mujer es una jornada festiva, es un día de orgullo para las mujeres y es, también, un día reivindicativo porque la desigualdad entre sexos es una amenaza constante que sobrevuela sobre el futuro de nuestros hijos e hijas. Es un día, por tanto, de vigilancia y es un día de dignidad. Son muchos días en uno solo y esa es su principal importancia. No rebajemos su valor porque de esta forma sólo daríamos fuerza a aquellos que minusvaloran a las mujeres, las desprecian y las quieren encadenar física y espiritualmente bajo unos falsos principios revelados.

Pero el Día de la Mujer carecería de valor real si durante el resto del año no hubiera una política comprometida con la defensa de las mujeres. En ese sentido, quiero destacar el trabajo permanente y sin fisuras que la Viceconsejería de la Mujer ha mantenido durante toda esta etapa y que tiene la misión de ser la “conciencia” institucional de un gobierno que, en todo caso, siempre ha apostado por la igualdad y la no discriminación de sexos. Su labor, a veces callada y en otras ocasiones más notoria, ha demostrado el compromiso ineludible de un ejecutivo que nunca desfallecerá en esta tarea de preservar los principios básicos de nuestra sociedad.

Desde aquí sólo me resta enviar un mensaje de felicitación a todas las mujeres pero también a todos los hombres porque con esta celebración abonamos el futuro de una ciudad moderna y tolerante.