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Más gente que en Coti...
La gloria de Vianca Rodríguez, Abdelmalik Hamido y la derivación social de una Melilla que camina por el camino de la cohesión
Se vio la Melilla anhelada, esa en la que, cada vez más, se dan casos de matrimonios y uniones mixtas, la misma que bautiza o circundida a hijos procedentes de dos etnias diferentes.
Publicada en InfoMelilla el 6 de agosto de 2007
Salvador Ramírez y Agustín García
Tiene bemoles el asunto. La Gala de Elección de Miss y Míster Melilla 2007 ha conseguido interesar a cinco veces más melillenses que Coti. De acuerdo que no es lo mismo, que cada candidat@ lleva a su particular público y que el acontecimiento viene cargado de un glamour más que atractivo.
Vianca Rodríguez y Abdelmalik Hamido son, en justicia, los mejores. No ha lugar a criticar la labor del jurado porque, al final, el público es quien pone y quita a la gente de sus sitios, y el público quedó complacido con la decisión de ese grupo de personas que presidió Ramón Antón.
Alguna respetada madre metió la pata hasta el corvejón criticando el resultado final. No es la primera vez que ocurre. Se han llegado a perder amistades por circunstancias similares y es que algunos padres y madres deberían prometer acatamiento a la decisión del jurado para evitar situaciones embarazosas cuando no altercados.
El formato 2007 ha sido afortunado pero mejorable. Muy bueno -como siempre- el trabajo de Manolo y Eva Margar, bien por la sucesión fluida de los acontecimientos, nada que objetar a la labor de los presentadores pero...
Tres actuaciones: Miriam Segura, Pedro Enrique y Aisman, el mago. Uno es de la opinión de acortar las esperas. Una de las tres intervenciones sobró. La Gala hubiera quedado redonda con dos actuaciones, una de aquí y otra foránea porque hablamos de una certamen de belleza no de un espectáculos de varietés.
Aspecto social Tiene lo del sábado una lectura social. Si hace unos años Farah Ahmed conmocionó a la opinión pública al ser la primera española de etnia bereber que se alzaba con un título de belleza local y otro nacional, ahora no es menos noticiable que Malik Hamido sea el primer español de etnia bereber en ganar el certamen.
Entiendo que se camina por buena senda, que Melilla tiende a cohesionarse y a convertirse en esa ciudad unida pero variada. Desde el momento en el que todas las comunidades participan en convocatorias y sus candidatos triunfan, la sociedad se torna en unitaria, los intereses son los mismos y la mezcla serena y convivencial de razas es una realidad.
Daba gloria ver cómo partidarios de unos y de otros -mezclados, alegres, amigos- disfrutaban de la noche de las misses y los místeres. Se vio la Melilla anhelada, esa en la que, cada vez más, se dan casos de matrimonios y uniones mixtas, la misma que bautiza o circundida a hijos procedentes de dos etnias diferentes.
Esa mezcla tolerante de melillenses aunados por el deseo de pasar un rato feliz es la Melilla aspirada por todos y no la hermética e intransigente.