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Una nueva jornada de decepción cierra la Semana Santa

La lluvia acaba con la ilusión de los cofrades melillenses que, no obstante, cantan a Jesús Resucitado y a María del Rocío

Las cofradías del Cautivo y del Flagelado deciden a las 10 de la mañana no salir a procesionar tras tres horas de ininterrumpida lluvia que impiden la celebración del tan deseado Encuentro en la Plaza de España.

Publicada en InfoMelilla el 8 de abril de 2007

Salvador Ramírez y Salvador González

Domingo de Resurrección. Ha merecido la pena llorar la muerte de Cristo porque Jesús resucita en Gloria y emprende el camino hacia el Cielo.

Arropan a Jesús Resucitado en la sede cofrade
Arropan a Jesús Resucitado en la sede cofrade

Han sido 33 años tremendos para el Hijo de Dios, han sido 12 meses de ilusión, preparación y apostolado para el pueblo melillense que manifiesta su alegría en la jornada de mayor felicidad para la cristiandad.

Pero esa felicidad que todos los cristianos melillenses querían vivir en la calle no ha sido posible. Nuevamente la lluvia ha quebrado el aliento de los hermanos cofrades de Jesús Resucitado y María Santísima del Rocío.

Se han encontrado en el Cielo pero el cielo -con minúsculas- ha roto la mañana del Domingo de Resurrección y Madre e Hijo no se han podido encontrar en la Plaza de España.

Y es que Jesús vino, hizo admirablemente sus deberes, padeció la incomprensión pero, al final, triunfó. Es el triunfo del amor, la consagración del líder social de todos los tiempos. Otros lo intentaron después, pienso en Ernesto 'Che' Guevara, pero Jesús puso el listón muy alto. Jamás hubo nadie como Él ni capaz de hacer su Obra.

Desolación en la Medalla Milagrosa y en la Plaza de Toros pero también consuelo y esperanza. “la de 2008 va a ser la Semana Santa más grande de la historia de Melilla”, proclama convencido el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y gestor delegado del Cautivo y María Santísima del Rocío, Gregorio Castillo.

Podían haber sidoo procesiones de alegría incontenida, pero sólo las bandas de m´suica de ambas instituciones se han encargado de llevar alguna felicidad -con sus marchas sacras- a los desolados hermanos cofrades. Unos han interpretado 'El Cristo de los Gitanos', otros 'Gloria, Gloria Aleluya', todo entre lágrimas.

Ha sido una mañana injusta con la cristiandad melillense. Comenzó a llover a las 07.30 horas y no ha parado hasta que se escriben estas reflexiones. Ya todo ha pasado, el único consuelo cofrade es saber que Jesús de Nazaret está al lado del Padre. El año que viene será.