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La Pascua musulmana y la Navidad se funden en Melilla
Unos 30.000 musulmanes melillenses celebran el Aid El Kebir, mientras los cristianos se preparan para la Navidad
Publicada en InfoMelilla el 21 de diciembre de 2007
Unos 30.000 musulmanes melillenses celebran hoy, viernes, el Aid El Kebir o Fiesta del Sacrificio, la Pascua Grande del Islam, mientras que la comunidad cristiana ultima los preparativos para la Navidad, dos fiestas que se funden en una ciudad donde conviven las diferentes religiones y culturas.
Desde primeras horas de la mañana, los efectos de la celebración musulmana se dejan notar en las calles, en las que se aprecia un menor trasiego de vehículos, que se refleja en el propio centro de la ciudad, donde hoy encontrar un aparcamiento es mucho más sencillo que cualquier otro día.
La llamada del muecín a la oración de la mañana, el Salat Ait, rompe el silencio de una jornada festiva para los musulmanes y de ajetreo para los cristianos, que ultiman las compras de la cena de Nochebuena, pero que se encuentran con el hándicap de que muchos comercios regentados musulmanes se encuentran cerrados.
El Mercado Central de la ciudad autónoma es un ejemplo de esos claros contrastes, ya que mientras los puestos de las verduras, administrados por musulmanes, permanecen cerrados, las carnicerías tienen una actividad superior.
La tradición y la modernidad propia de los tiempos toman forma en una fiesta familiar, cargada de un gran simbolismo y que tiene un punto de partida común a todas las religiones.
Y es que el Aid El Kebir tiene su origen en el pasaje bíblico en el que Dios le pide a Abraham que, como prueba de fidelidad, sacrifique a uno de sus hijos que, sin embargo, es sustituido por un cordero.
En Melilla, según datos de la Delegación del Gobierno, han sido 5.057 los borregos que han cruzado la frontera procedentes de Marruecos, bajo una estricta supervisión sanitaria por veterinarios de la Administración central y autonómica.
Varios de esos borregos, cuyos precios oscilan entre los 130 y los 180 euros, han sido sacrificados en la casa de los Mohamed, ubicada junto al puesto fronterizo del Barrio Chino.
Con el animal mirando hacia la Meca, cumpliendo el precepto, dos matarifes han degollado a los ovinos, bajo la mirada atenta de uno de los más pequeños de la familia.
Como los Mohamed, esa escena se ha repetido en cientos de casas melillenses, cuyas azoteas, garajes e incluso calles han servido de improvisados desolladeros, pese a que el matadero municipal se ha habilitado especialmente para este día.
Melilla es hoy, más que nunca, una mezcla de olores y de sabores. El olor a la piel quemada de los animales sacrificados y a especias con las que se elaboran los tradicionales pinchos morunos se mezcla con el aroma del anís y la canela de los borrachuelos.
Una ciudad multicultural, cuyo Gobierno pretende precisamente exportar ese ejemplo de convivencia y mestizaje en apenas 13 kilómetros cuadrados.
Noelia Ramos