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En la sede de Solera Flamenca

Los alumnos de 'Conozcámonos' disfrutan de los mejores platos de la cocina rifeña y aprenden a prepararlos de la mano de Cultura

Uno de los anhelos de la consejera de Cultura, Simi Chocrón, desde que asumiera sus responsabilidades políticas es el mutuo conocimiento, a fondo, de las comunidades que integran la sociedad melillense.

Publicada en InfoMelilla el 16 de enero de 2007

Agustín García González

Que la cocina rifeña es objeto de envidia y anhelo por parte de los mejores gourmets no hay quien lo ponga en duda.

La mezcla de sabores y aromas, el tratamiento de carnes y verduras y la presentación de las especialidades sumergen al comensal en un mundo de placer gastronómico sin igual.

Uno de los anhelos de la consejera de Cultura, Simi Chocrón, desde que asumiera sus responsabilidades políticas es el mutuo conocimiento, a fondo, de las comunidades que integran la sociedad melillense.

Uno se puede llegar a conocer a través de las costumbres y tradiciones populares. Acaso los fogones hablan más de lo que cabe esperar. Acaso el estilo gastronómico sea mucho más clarividente que una erudita conferencia.

A lo que vamos. Los melillenses -judíos, musulmanes o cristianos- nos podemos conocer a través de nuestras costumbres gastronómicas.

Por ello la Consejería de Cultura ha organizado el Curso de Cocina Rifeña bajo el lema 'Conozcámonos'.

Se está llevando a cabo en la sede social de Solera Flamenca -¡espléndido paraninfo!- y está a cargo de cuatro profesionales de la cocina.

Allá, 70 alumnos y alumnas, aprenden los secretos del Atay Sana´na (té con hierbabuena), Triba (habas al vapor), Tayin (guiso de papas) o de la Gwiya (guiso de carne), entre otras especialidades.

Así, todas las tardes, de 17.30 a 20.30 horas, la mejor cocina mediterránea se da cita en el barrio del Buen Acuerdo, frente a la Gota de Leche. Hay regalos, sorpresas y sobre todo melillismo, mucho melillismo.