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Esperaba el desenlace de la 'silvestrada'
Marcelino Molero Pimentel, el sargento de Infantería que, como tantos otros miles, cayó en el Desastre
Con el Ejército español en plena desbandada, el suboficial de frica 68 dejó su vida en Zoco El Telata
Publicada en MeliYa el 1 de marzo de 2007
Marcelino Molero Pimentel -con hermana aún viva en Melilla- era un sargento de Infantería, encuadrado en el Regimiento frica 68, que perdió la vida en la gran desbandada posterior a la matanza de Anual, gracias a la imperialista obsesión de un general, Fernández Silvestre que, por agradar a su jefe y amigo, Alfonso XIII, mandó al traste la vida de casi 20.000 españoles en el Rif.
Molero Pimentel es uno de esos héroes anónimos que se dejó cerca de Melilla su vida y en la propia Melilla a su reciente esposa y su aún no conocida hija. La esposa del malogrado suboficial era la hermana de la abuela de un investigador melillense, Pepe Marqués López, colaborador de InfoMeliya.com.
La lucha y el abandono de la posición de Zoco El Telata es otra de las trágicas consecuencias de la equivocada y funesta gallardía del entonces comandante general de Melilla quien, por cierto, tomaba un vermú todos los días -hasta su desaparición cerca de Alhucemas- en el Casino Militar, tras la jornada de campo, mientras los inexpertos soldados peninsulares caían como chinches en posiciones sin resguardo, sin munición y hasta sin agua.
El teniente coronel Saturio García Esteban fue llamado como testigo en el Consejo de Guerra correspondiente a la caída del Ejército Español en frica. Sus declaraciones fueron efectuadas en octubre de 1992 ante ngel Ruiz de la Fuente y Sánchez Puerta, auditor de brigada y secretario relator del Consejo Supremo de Guerra y Marina.
Zoco Telata era una posición muy cercana a Tistutin, la cuna del pan moruno, villa situada en una llanura de 500 metros de la margen derecha del arroyo Gau, ubicación de la aguada. Allá convivían, a la espera de noticias de la 'silvestrada', cuatro compañías de Infantería y una de ametralladoras.
Visto lo visto, se añadieron dos nuevas compañías de ametralladores se incorporaron al destacamento. Pero todo lo anterior no era suficiente para frenar el ímpetu de las hordas rifeñas que ya habían masacrado a muchos españoles tres días antes en la olla de Anual.
Los hechos luctuosos para Marcelino Molero Pimentel comenzaron el 22 de julio, 24 horas después de la gran matanza. La salida natural de esas compañías era Arreyen Lao pero, vía teléfono, dijeron al teniente coronel García Esteban que había caído en manos de las tribus rifeñas de Abdelkrim El Hatabi.
El tiroteo y posterior asalto se registró en la noche del 24 de julio de 1.921, hasta bien entrada la madrugada del 25. Sin víveres, con la munición agotada y las fuerzas justas, Saturio ordena retirada. Marcelino Molero, el tío abuelo político de nuestro compañero Pepe Marqués, ya había muerto. Sus tres cruces blancas ya no servían sino para adornar una vitrina que aún hoy conserva la familia. Se le fue el espíritu con las fuerzas exhaustas.
Dijo el teniente coronel el en Consejo de Guerra y Marina que había dos opciones: coger camino a Melilla o tirar para la zona francesa de Marruecos. Con Dar Drius, Batel y Tistutin en poder de Abdelkrim. Vía lógica de comunicación con una Melilla sin Comandancia General; lo mejor era tirar a territorio de influencia francesa.
Hacia allá marcharon más de 1.000 soldados españoles pero llegó la mitad del la columna absolutamente dislocada, con 11 oficiales en activo y 33 heridos que salvaron la vida a duras penas.
El acta de los hechos, fechada el Madrid el 20 de octubre de 1.922, del Zoco El Telata lleva las firmas del interrogado, Saturio García, Juan Picasso, Juan Martínez de la Vega y el visto bueno de ngel Ruiz de la Fuente. A Marcelino, un año después de su muerte, poco le había de importar porque su hija nació en agosto de 1.921 y él ya dormía el sueño de los justos.