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Afecta a más del 40 por ciento de la población
Melilla y Ceuta, dos ciudades que viven intensamente el mes sagrado del Ramadán
El ayuno cambia las costumbres, el día a día de los ciudadanos que profesan la religión islámica.
Publicada en MeliYa el 17 de septiembre de 2007
InfoMelilla.com
El inicio del mes sagrado islámico del Ramadán ya preside la vida cotidiana en Melilla y Ceuta. No sólo se trata de comprobar cómo un año más el alumbrado ornamental aparece en algunas de las barriadas de mayoría musulmana. Erl Ramadán es mucho más, según informa la agencia de noticias Colpisa.
El ayuno cambia las costumbres, el día a día de los ciudadanos que profesan la religión islámica, en torno a un 40% de la población.
En los cafetines no se ve a ningún musulmán a lo largo de las horas de ayuno, pero no es difícil saber cuándo finaliza el sacrifio porque basta con salir a la calle y ver a la gente que se apresura para llegar a su casa para realizar el primer almuerzo, a eso de las ocho y media de la tarde.
En ese momento las calles están más vacías de lo habitual, pero dura poco. En una hora los barrios se tornan en bulliciosos, cuando todos acuden a las mezquitas y lugares de culto.
En Melilla, el hecho de que gran parte de los comercios y cafeterías estén regentados por musulmanes influye en el devenir de una ciudad intercultural donde ciudadanos de todas las confesiones religiosas conviven y se enriquecen de las costumbres de los demás.
Es costumbre, ya casi ley, que los ciudadanos del resto de confesiones religiosas visiten a los musulmanes y se deliten con las especialidades culinarias propias del mes sagrado, como la sopa jarera, todo un complemento nutritivo y vitanímico para días de carencia.
Pero más cosas cambian en estas localidades fronterizas. En los últimos días el contrabando con Marruecos se ha visto incrementado por la compra de zumos, galletas, yogures y alimentos básicos porque los supermercados apenas han podido hacer frente a la demanda.
En Ramadán las empresas flexibilizan sus horarios para su trabajadores. Dentro de 28 días la normalidad volverá a estas ciudades que ahora, acostumbradas, afrontan sin sobresaltos una festividad que discurre en el año 1.428 del calendario islámico.