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Bajaron desafiando al tiempo
Nazareno, el ejemplo de la valentía y fe cristianas por la Semana Santa de Melilla
Los Sagrados Titulares ya esperan en la Plaza de Toros, dispuestos para inundar de apostolado las calles melillenses
Publicada en MeliYa el 2 de abril de 2007
Seriedad, sacrificio y valentía, fe...son características de las mujeres y hombres de la más antigua de las cofradías melillenses, la familia del Nazareno, los de Melilla la Vieja.
El Domingo de Resurrección ya había desembocado en desgracia, la Pollinica no pudo salir por las adversas predicciones meteorológicas.
Ellos, los Nogales, Zapata, Verdugo, todos, estaban en el templo de la Purísima Concepción. En sus manos recae la custodia de retablos imagineros del los siglos XVII y XVIII por poner algún ejemplo. Tienen incalculables patrimonios artísticos en sus manos y, en consecuencia, incalculable responsabilidades.
Pero tienen mucha fe y mucho coraje. Por eso, desafiando a la inclemencia del meteoro, se echaron a la calle con alegría y devoción. Cristo y su Madre ya están en los bajotendidos de la Plaza de Toros, prestos a salir en desfile procesional, prestos a ser, un año más, admirados. Ha triunfado la valentía de los cristianos.
El pronóstico no era bueno, el piso estaba mojado, pero los Sagrados Titulares parecían clamar traslado. Tienen compromisos puntuales con los melillenses y con el Triángulo de Oro, son depositarios de la historia de la Iglesia en Melilla, no quieren faltar a la cita.
Como por arte de magia aparecieron jóvenes melillenses, unos con corbata, otros con pelos a lo punky, chavalas de diecipocos años. Todos aunaron hombros en las andas de las históricas imágenes, todos a una cabalgaron -eso no fue procesionar, sino garantizar la seguridad de los Titulares- hasta la Mezquita del Toreo para mayor gloria de la Semana Santa de Melilla.
La familia del Nazareno ha dado una lección de pundonor cuyo premio no puede ser otro que la asistencia masiva a sus pasos procesionales, la admiración y el recogimiento ante el paso de los más antiguos retablos de la primavera cristiana de la ciudad.