Opinión

Razones para la no reducción de las Fuerzas Armadas en Melilla I

Publicada en InfoMelilla el 21 de julio de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Antonio Gutiérrez Molina, no del portal.

Antonio Gutiérrez Molina

Una premisa previa: No pretendo dar lecciones de táctica militar a nadie. Ni tampoco sentar doctrina sobre aspectos de la Defensa nacional. Tampoco pretendo enredar en un debate que, como los de la materia que atañe a nuestras Fuerzas Armadas, debe ser en todo caso, circunspecto y prudente.

Lo que sí quieren ser este haz de reflexiones es constituir la expresión personal y sincera, de un problema -porque de llevarse a cabo la reducción que se avizora no cabe duda de que será un problema-, que no puede ser ajeno ni a mi condición de Diputado, perteneciente desde 1.996 a la Comisión de Defensa del Congreso, ni a mi condición de melillense.

Espero pues que esta premisa de salida que conlleva los tres aspectos que más arriba expuse, disipe dudas y permita comprender serenamente, lo que voy a exponer.

La visita del Jefe del Estado Mayor de la Defensa despertó la lógica expectación e interés, por conocer un aspecto que preocupa a los melillenses, como es la “posible” reducción de efectivos militares en nuestra guarnición y conocer la opinión del alto general de nuestras Fuerzas Armadas. No cabe duda de que pese a que el Gobierno está actuando con opacidad culpable y molicie notable a la hora de responder a las interpelaciones o de enviar al Parlamento los informes que se le solicita sobre el denominado “Plan de Transición” (para abreviar), lo cierto y verdad es que la opinión del JEMAD son interesantes y reflejan, quiera que no, un criterio doctrinal que sería absurdo negar.

No pretendo polemizar con el General de Ejército Sanz Roldán, mucho menos extramuros del Parlamento, entre otras razones porque la polémica la debo tener con los dirigentes políticos. No obstante ello, me preocupa su afirmación de la “posible” reducción de los efectivos militares en Melilla. Me preocupa no sólo por lo que desde el ámbito de las ocurrencias puedan generarse, ni de la evidente disminución cuantitativa pueda apreciarse entre el común de los melillense de manera negativa, sino porque creo que de adoptarse esa decisión en el aspecto global del mencionado Plan de Transición, muchos aspectos generales de Melilla se verían perjudicados.

Lo afirmó el portavoz del Gobierno Autónomo, mi compañero Daniel Conesa: La economía melillense, la urdimbre social de la ciudad, se resentirían.

Es cierto. Existen más razones para, al menos, compartir temores y desilusión. Cuando digo temor no me refiero a ninguna presunta agresión que podamos sufrir de Marruecos. Las relaciones con el Régimen de Rabat, dice el Gobierno son muy buenas. Así será si ellos lo dicen. Cuando digo temor, me estoy refiriendo a que no se comprenda nuestra singularidad geoestratégica, ni que pese a que como frontera exterior española, es decir lugar por el que puede entrar en nuestro país un nacional o mercancía, provenientes de un tercer país, sin que lo hayan hecho previamente por otro punto de la Unión Europea, en acertada definición del Coronel García Herranz, cuando era Jefe del Servicio Fiscal de la Jefatura Fiscal y de Fronteras, Melilla tiene unas singularidades que deben ser tenidas en cuenta, porque lisa y llanamente, nuestra ciudad no es igual que otras en este aspecto.

Ya he dicho, en otra ocasión que un número grande de efectivos no implica necesariamente “seguridad”. Por supuesto. Pero lo que sí es verdad -vamos creo yo- que la situación geoestratégica de Melilla en el norte de África la hace especialmente vulnerable al narcotráfico, al contrabando, al blanqueo de capitales y a la inmigración ilegal. Sobre estos aspectos existe una magnífica ponencia del ya mencionado Coronel García Herranz que presentó en el XI Curso Internacional de Defensa, que se celebró en Jaca del 22 al 26 de Septiembre de 2003.

Si bien estos aspectos no son “stricto sensu” materias a considerar a la hora de abordar una “ posible” reducción de efectivos militares, es cierto que la colaboración de nuestras Fuerzas Armadas en algunos de los temas con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha sido frecuente.

No cabe duda de que en los últimos años, más de una década, nuestras Fuerzas Armadas se han ido adaptando con rapidez a un escenario estratégico cambiante y que todos los gobiernos, con independencia de su color político, han hecho enormes esfuerzos para mejorar la eficacia y el grado de operatividad de nuestras unidades.

Otra cosa es -como ahora sucede- que el Ministro de Defensa le tenga alergia al parlamento, no comparezca, y haga de la opacidad su lema principal en sus relaciones parlamentarias. No sabe el señor Alonso lo perjudicial que es esto para las Fuerzas Armadas dependientes de él y subordinadas a los acuerdos parlamentarios.

Voy a dejar para el siguiente artículo el análisis de las consecuencias económicas y de la repercusión social sobre los mandos y personal en general que pudiesen ser afectados por el desarrollo del “Plan de Transición”, así como los aspectos que considero fundamentados para que Melilla no se vea afectada por la “posible” reducción de efectivos militares.

Por Antonio Gutiérrez Molina.

Secretario Segundo de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados.