Opinión

Un fructífero día terrenal

Publicada en InfoMelilla el 7 de mayo de 2007

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Lo decisivo para una vida feliz, pacífica, saludable y con éxito, es la decisión diaria que pone siempre en primer término la pregunta: ¿Para qué vivo? ¿Por qué y para qué hago esto y lo otro? ¿Desempeño mi trabajo con verdadera inteligencia, y tiene mi rendimiento una calidad elevada? ¿Cómo veo mi futuro? ¿Qué quiero? ¿Qué es importante para mí?

En todas estas preguntas que nos dirigimos a nosotros mismos en cada edad, siempre es decisiva la meta que nos hemos propuesto, de la que se desprende la motivación para lo que hacemos y dejamos de hacer. La medida de una ética y moral elevadas son siempre los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús, el Cristo, de las que una afirmación esencial gana en significado para todas las edades: lo que no quieres que te hagan a ti, no se lo hagas tampoco tú a nadie.

Si decidimos y obramos en el sentido de esta frase, nuestros días terrenales serán fructíferos para nosotros mismos y para otros, y avanzaremos a grandes pasos en el camino de la evolución de la consciencia.

El paso interno decisivo para el desarrollo de nuestra vida terrenal, sea en la juventud, en la mitad de la vida o en la vejez, es el reconocimiento de que toda la vida terrenal es un aprendizaje. Quien deja de aprender, no puede madurar espiritualmente. Aunque sin verdadera sabiduría, es decir tan sólo con los conocimientos que se han adquirido no sólo se queda parado, sino que da pasos hacia atrás.

La vida es para el ser humano y para el alma una constante evolución. Un aprender que desemboque en una nueva y más alta forma de pensar y de obrar, de más alcance, mantiene vivo al espíritu y joven al cuerpo.

De la publicación: "Mucha, mucha vida". Aptdo. 3044-29080 Málaga

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