Opinión
Carta de Javier Imbroda dedicada a su padre
Publicada en InfoMelilla el 7 de agosto de 2008
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Querido Señor:
Sin ser demasiado pretencioso y perdone el atrevimiento, imagino que mi padre andará cerca suya.
Es un hombre muy bueno. Puede contar con él para lo que necesite. Eso si, por la mañana deberá dejarle un poco de tiempo porque le gusta arreglarse. Siempre ha sido fiel a ello. Y si no le importa y hace algo de sol, déjele llevar sombrero, suele usarlo. Una vez listo, ya puede Usted encomendarle cualquier misión. Es puntual, trabajador, honesto y leal.
Sé que no soy demasiado objetivo porque es mi padre, pero creo no alejarme ni un ápice de cómo es. Puede Usted confiar sin temor.
A veces gruñe, pero solo porque no nos vea a todos los suyos juntos. Pero ya le digo desde ahora que eso no ocurrirá, no le daremos motivos. Mi padre y mi madre nos enseñaron a cultivar el amor en una familia. En ella no rigen normas, solo sentimientos. Y desde esos sentimientos se va forjando el cariño y el respeto entre todos, que nos ayuda a seguir caminando.
Pero Señor, sí debo confesarle cierta preocupación. Mi padre junto a mi madre, nos han dejado una tarea muy complicada a mí y a mis hermanos: trasmitir ese amor y esos valores a nuestros hijos como ellos lo hicieron. Es verdad que tenemos la ventaja y la suerte de que con ellos han recorrido un buen trecho de sus vidas. Y claro, así es más fácil. Pero no nos quita esa preocupación, aunque apueste sobre seguro que no le defraudaremos.
Ya le adelanto que mi padre, aunque supongo lo sabrá y disculpe por ello, seguirá muy pendiente de los suyos. Se lo digo por si lo ve en algún momento algo despistado. No se lo tenga en cuenta. Seguirá velando porque sigamos juntos, cuidemos de mi madre y continuemos luchando cada uno de nosotros en nuestros oficios respectivos lo mejor que sepamos.
Sepa Usted que para nosotros ganar o perder es lo de menos, porque son dos impostores. Lo importante es levantarse cuando algo no sale bien y juntarnos para que la reflexión, la alegría, la música y el amor encuentren su acomodo. Por eso le digo Señor, que en mi padre encontrará un gran apoyo, y además lo hará con ese porte que siempre le ha distinguido. De verdad que no le exagero.
Por estos lugares Señor, nos hemos quedado bastante tristes sin él. Pero también reconocemos y le agradecemos de corazón, la suerte que hemos tenido de poderlo disfrutar tantos años, aunque siempre se quedarán cortos porque la tristeza es mucha.
Y ahora permítame que me dirija a mi padre, porque como Usted bien sabe, se fue sin avisar: Papá, quería decirte que estés tranquilo, que cuidaremos de mamá y de nuestros hijos, que nos reuniremos cada vez que podamos, y que estarás siempre en nosotros. Y pedirte que nos protejas, que seguiremos necesitando de tu ayuda.
Eso era todo Señor. Sí comentarle que le gusta leer la prensa de Melilla y alguna nacional, y que le encanta escuchar boleros, y yo no sé si allí lo podrá encontrar. Échele una mano por favor.
Por lo demás, cuídelo. Nosotros lo hacíamos aquí, y hasta que nos volvamos a encontrar necesitaremos de Usted.
Siempre
Su hijo Javi