Deportes
El Nido: Está bien disfrutar de la euforia del momento, pero con precaución, sería aún mejor
Melilla Baloncesto vive sin duda su mejor momento deportivo desde su fundación hace ahora algo mas de la docena de años y eso no se puede ni negar ni dejar de disfrutar, pero como le digo de vez en cuando a mi compañero, colega de profesión y amigo personal, Manolo Gavilá, si disfrutásemos de estos instantes, con un poquito de mas precaución, sería aún mucho mejor, ya que las rosas podrían convertirse en espinas cuando menos lo esperemos y no estaría mal también estar mentalizados para ello
Publicada en InfoMelilla el 5 de noviembre de 2008
Soy de los que opinan que este Melilla Baloncesto, nada mas verlo jugar, nada mas verlo desenvolverse sobre pista, tiene auténtico sabor a liguilla de ACB o por lo menos es lo mas parecido a cuanto todos deseamos tras algo mas de una docena de años en la segunda categoría del basket nacional.
Me da la impresión de que pudiera ser que de una vez por todas se haya podido juntar a esos jugadores necesarios como para hacernos soñar a todos y ello la verdad es que no sólo estaría bien, sino que es cuanto se ha estado demandando durante todo este citado período de tiempo, con mas o menos éxito, con probaturas extrañas –no pasemos por alto aquél técnico que se ficho venido de la nada y de origen yugoslavo que para ni, a veces daba la impresión de que no sabía si estaba en una cancha de baloncesto o en una plaza de toros en Aranjuez- en fin, que en este período de tiempo ha sucedido de todo un poco.
Se han disfrutado de la posesión de dos Copas del Príncipe, una de ellas inolvidable ganada en nuestra propia cancha de juego, se ha podido disfrutar de tener casi al alcance de la mano en una ocasión el poder estar en la ACB, cuando la última temporada del siempre recordado pívot estadounidense Cederic “calambre” Moore, e incluso su parte opuesta también, que siempre claro está, es la peor, ya que hemos tenido temporadas en las que el equipo se ha librado del descenso por los auténticos pelos.
Pero todo ello pertenece, claro está, aplazado ya que el presente es halagüeño, alentador, prometedor, esperanzador y todos los adjetivos calificativos positivos que queramos echarle al asunto, pero . . . no estaría nada mal ser también un poquito cautos ¿Por qué? Porque en estos casos, como el propio deporte demanda, hay que estar preparados para todo, y dentro de ese todo entran también al tiempo las adversidades.
¿Sería factible un resultado negativo este viernes ante los gallegos del Beirasar Rosalía por muy penúltimos clasificados que estén? ¡hombre! A priori está claro que no, que a nadie se le pasa por la imaginación, pero darse se puede dar, además por muchos motivos: porque saltes a cancha de juego confiado en tus posibilidades, que son muchas, eso si y al final lo estropées; porque tengan simplemente una mala noche y no entre nada y el rival haga su partido y te amargue la vida; porque . . . yo que sé, te salga un pésimo encuentro, que podría suceder; pero también está la parte positiva y la lógica nos indica que a los gallegos no sólo se les deberá vencer, sino que la diferencia que se debe de establecer, sería la justa entre un segundo clasificado y un penúltimo clasificado, e s decir la del auténtico abismo.
Me encantaría que todos tuviésemos los pies, como siempre suelo comentar, bien asentados sobre el pavimento y pensar que casi todos los equipos tienen también su “cuesta de enero”; ojalá que no fuese el caso de Melilla Baloncesto, que se está mostrando como uno de los firmes candidatos a ser uno de los fuertes y todo ello a pesa de que el guiso lleve tan sólo dos hervores pero me gustaría que esos muchísimos aficionados que pisan ya, además convencidos, el “Ciudad de Melilla” lo hiciesen también cuando el equipo, caso de que suceda, atraviese malos momentos.
Ahí, justo ahí es cuando hay que animar, estar mas que nunca al lado de los jugadores y no recriminarles que si esto, lo otro o lo de mas allá.
Justo en este último partido disputado en casa ante los catalanes del Vic, estuvo a punto de suceder cuanto comento, porque tengo muy claro que si no hubiese entrado la canasta del triunfo, con esa magistral asistencia de Ciorciari sobre Héctor y el apretado 72-71, apuesto un pelado a rape, que todo subiesen sido críticas, porque si recordamos ese partido tampoco se jugó muy bien que digamos y de seguro que con el 70-71, todo hubiesen sido críticas y la primera reconversión de rosas en espinas.
Que todo continúe como va, que venzamos este viernes y en sucesivos encuentros y que de una vez por todas, seamos una ciudad con una afición que podamos, al menos, soñar con que alguna vez en serio, seremos equipo de ACB, a pesa todo ello de que aún resten muchos cientos de minutos de partidos.
Pero ¡precaución! También sería bueno prepararnos para lo peor, que también puede llegar cuando menos lo esperemos.
Que ustedes lo pasen bien.