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El obispo de Málaga y Melilla espera ser relevado antes del verano tras la renuncia que presentó en 2006

El prelado acaba de cumplir quince años como máximo representante de la diócesis

Publicada en InfoMelilla el 30 de marzo de 2008

Agencia EFE

El obispo de Málaga y Melilla, Antonio Dorado, espera ser revelado en su puesto antes del próximo verano tras la renuncia que presentó hace casi dos años al Papa Benedicto XVI al alcanzar sus 75 años de edad, como establece el Derecho Canónico.

El prelado, que acaba de cumplir quince años como máximo representante de la diócesis, ha asegurado a Efe que cree que pasada la Semana Santa se hará público su sustituto, que transcurrirá mes o mes y medio hasta que tome posesión y que mientras seguirá él en el puesto.

Dorado considera que la pasada Semana Santa ha sido la última para él como obispo residencial; que tras su renuncia en 2006 "el Papa está siendo muy generoso" y le ha concedido "dos años de propina" y que "es bueno ya que nombre al sucesor".

Ha anunciado que seguramente seguirá en Málaga como obispo pero sin responsabilidad como tal, "al servicio del obispo que venga y a colaborar en la medida que tenga salud en las necesidades que pueda haber en una diócesis tan grande, tan populosa, que crece y donde el número de sacerdotes es pequeño, no es suficiente".

Por ello, echará una mano a nivel parroquial en todo lo que le reclamen y que el obispo le indique.

Sobre su sucesor, ha explicado que se han barajado tres opciones, pero hace tiempo que no ha oído de ninguno.

En este sentido, ha recordado que inicialmente se barajó al obispo de Jerez de la Frontera (Cádiz), después "se habló más insistentemente del obispo de Alcalá de Henares (Madrid)" y últimamente del obispo de Almería, y de todos ellos ha resaltado su preparación.

Ha precisado que ahora no ha oído de ninguno en concreto, ya que "se ha hecho un cierto silencio" y carece de noticias al respecto.

Antonio Dorado ha dejado de ser presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal en la reciente renovación de su cúpula, al estar a punto de jubilarse, aunque sigue como integrante de esa comisión de diez obispos, ya que su sucesor en ella le ha pedido que continúe y colaborará con él.

Ha comentado que los obispos eméritos o jubilados no tienen derecho a voto, pero sí a intervenir en la asamblea plenaria y a participar en algunas de las 14 comisiones de la Conferencia Episcopal.

Antonio Dorado, nacido en Urda (Toledo) en 1931, es obispo de Málaga y Melilla desde el 26 de marzo de 1993; en 1956 se licenció en Teología en la Universidad de Comillas; en 1965 se trasladó a la Diócesis de Guadix-Baza (Granada), donde fue vicario general y en 1970 designado, a petición de sacerdotes y seglares, obispo de Guadix-Baza, donde siguió hasta 1973, cuando pasó al frente de la Diócesis de Cádiz-Ceuta.

En la de Málaga fue precedido como obispo por Ramón Buxarrais, que en 1991 presentó la renuncia y la sede quedó bajo la administración de Fernando Sebastián, hasta la toma de posesión de Dorado.